ENTREVISTA
Sandra Sánchez, la campeona de kárate que lo dejó todo para cuidar de su madre: "Me volví invisible para todo el mundo"
Renunció a su plaza en el centro de alto rendimiento para cuidar de su madre enferma. Una decisión tras la que la Federación le dio la espalda, pero que no le impidió convertirse en oro olímpico a los 39 años.
Sandra Sánchez tenía un sueño desde niña: dedicarse al kárate. Pero a los 18 años, cuando empezaba a abrirse camino en la élite, la enfermedad de su madre cambió todos sus planes y decidió dejarlo todo para cuidarla.
Durante ese tiempo, Sandra no abandonó el entrenamiento, aunque tuvo que renunciar a su plaza en el alto rendimiento. Cuando quiso retomar su carrera, no encontró el apoyo de la Federación y tuvo que buscar una nueva oportunidad por su cuenta. "Cuando me fui, no era consciente de las consecuencias que tendría, de que me iba a volver invisible", afirma, "para mí lo más importante era que mi madre se recuperara".
Lejos de rendirse, siguió luchando hasta encontrar en Jesús del Moral a su entrenador y compañero de vida. Juntos construyeron un camino que la llevó a hacer historia con 39 años, al conquistar el oro olímpico de kárate en los Juegos de Tokio. "Cuando gané el campeonato del mundo, para mí lo más importante fue darme la vuelta y ver a mi madre", señala Sandra.
Ahora, la película Karateka lleva su historia a la gran pantalla, con el foco en una mujer que supo aparcar sus sueños por amor a su madre sin renunciar a ellos para siempre. ¡No te pierdas su entrevista en el vídeo de arriba!