En plató

Jesús ha superado una vida llena de obstáculos junto a Aris y le hace la pregunta que lo cambia todo: "¿Quieres casarte conmigo?"

Jesús ha acudido a este programa convencido de pedirle matrimonio a su novia Aris, quien ha estado a su lado durante las dificultades.

La vida de Jesús, de 36 años, ha estado marcada por la adversidad desde su nacimiento. Llegó al mundo de forma prematura y su madre tuvo que dejarlo en el hospital. Durante un tiempo acudió a visitarlo cada día, hasta que desapareció. Desesperada por la situación, acabó arrojándose delante de un coche y quedó paralítica, en silla de ruedas.

Jesús permaneció en una casa de acogida hasta los tres años, cuando fue adoptado por una familia a la que hoy asegura estar "muy agradecido". A los cinco años sufrió un grave problema de salud: los médicos descubrieron que tenía un riñón necrosado.

Durante su etapa escolar también tuvo que enfrentarse al acoso, una experiencia que llegó a llevarle al límite. "Estuve a punto de suicidarme dos veces", confiesa. Encontró en el gimnasio una vía de escape y un lugar en el que sentirse seguro. "Me ayudó mucho y conseguí mi pequeño nicho", recuerda. Además, tuvo que enfrentarse a la muerte de su padre.

Con el tiempo, Jesús encontró también el amor. La relación con Aris cambió su manera de entender la vida. "La vida con amor se ve de otra manera", asegura sobre su pareja, a quien describe como una mujer "muy detallista y empática". Aris, por su parte, considera que Jesús es el único amor de su vida y reconoce que para ella "es reconfortante haber sido su salvación".

Después de todo lo vivido, Jesús decidió dar un paso más y se declaró a Aris, preguntándole si quería casarse con él. La respuesta de ella fue inmediata y rotunda: "Sí, quiero".