Nos lo cuenta

Ana padece misofonía y los sonidos le hacen la vida imposible: "De pequeña oía estornudar a mi madre y sentía rabia"

Desde pequeña, sonidos cotidianos como silbidos o estornudos generaban ansiedad en Ana. Hoy, acompañada de su psicóloga, nos cuenta cómo ha logrado convivir con la misofonía.

Ana, una profesora de Barcelona ha logrado recuperar su tranquilidad tras pasar décadas sufriendo misofonía, un trastorno que le provocaba un fuerte rechazo a sonidos cotidianos casi imperceptibles para los demás.

Desde niña, convivió con una sensación constante de ansiedad y malestar. "Cuando mi madre, que era la persona que más quería, estornudaba, yo sentía una sensación enorme de rabia y asco", recuerda Ana.

Con el paso de los años, ruidos como sorbos, silbidos o pasos repetitivos llegaron a afectar seriamente su vida diaria. Algo que empeoró durante el confinamiento, cuando la convivencia con los sonidos de sus vecinos se volvió insoportable y llegó a plantearse abandonar su vivienda.

"Me molestan los ruidos repetitivos", confiesa Ana, "llegué a poner la casa en venta porque me molestaba absolutamente todo lo que oía del edificio: el ascensor, las puertas, el chirrido de una ventana...".

Después de mucho tiempo creyendo que eran simples manías, encontró ayuda en una terapia especializada. Hoy, ha logrado sobrellevar sonidos que antes creía imposibles.

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