Incendio en Los Gallardos

Tragedia en Los Gallardos: "Estos incendios no se pueden apagar, pero se pueden evitar"

Al menos 11 personas han muerto en un incendio declarado en la localidad almeriense de Los Gallardos. En Espejo Público hablamos con un experto forestal sobre las características que han convertido este incendio en una tragedia.

Los Gallardos, en Almería, vive uno de los incendios más graves en nuestra historia reciente. Son al menos 11 las personas que han muerto por un fuego que habría reunido las condiciones meteorológicas más temidas según los especialistas. En Espejo Público hemos hablado con Paco Castañares, experto forestal, que fue además Director General de Medio Ambiente de la Junta de Extremadura. La primera pregunta, ¿qué ha podido fallar para que la cifra de fallecidos sea tan alta? Castañares reconoce que se trata de "una auténtica catástrofe", recordándole al trágico incendio de en Pedrógão, en Portugal, en 2017: "Nadie se acuerda de las hectáreas que se quemaron, se acuerdan de los muertos" En ese incendio murieron 65 personas, 37 de ellos en la carretera por atrapamiento, "una situación muy parecida a Los Gallardos".

El problema está claro para Paco Castañares: "Seguimos empeñándonos en evacuar a la gente cuando lo que deberíamos hacer es confinar, y para confinar hay que estar seguro de que las casas no se van a quemar". Castañares reclama así que "hay que adoptar las medidas preventivas necesarias para evitar que las llamas se acerquen a las casas" ya que "la gente donde más segura va a estar siempre ante cualquier situación de emergencia por incendio forestal es su casa".

"Si no somos capaces de asegurar la vida de la gente allí donde viven, ¿qué mierda de política forestal estamos haciendo?"

Cómo actuar ante un incendio

Paco Castañares advierte que "cuando ven quemar sus casas, las victimas toman caminos alternativos a los de emergencias. La gente se pone muy nerviosa y puede hacer cosas que no son conveniente hacer". Por eso Castañares aconseja que "lo primero que hay que hacer es mantener la calma y segundo seguir al pie de la letra las instrucciones de Protección Civil y de la Guardia Civil, ellos son los que saben".

Este experto forestal describe cómo "con este tipo de incendios como los que tenemos ahora, con vientos de 70 km por hora, con humedades inferiores al 8%, la vegetación convertida en auténtica pólvora, con el viento inyectando oxígeno a la cola del incendio y multiplicando la velocidad de propagación, los focos secundarios avanzan por delante del incendio y el riego es más grande para producir atrapamientos".

Es precisamente lo que ocurrió en Portugal: "Las temperaturas pueden alcanzar los 150 grados centígrados, el aire sube a gran velocidad y atrae hacia el foco principal todos los focos secundarios, por lo que la gente que intenta salir del incendio en zonas periféricas están en peligro de muerte real". Paco Castañares se lamenta: "No aprendemos las lecciones ni de las recomendaciones de los expertos" y tiene claro qué hacer si solo se pudiera adoptar una medida: "Proteger los pueblos para asegurar la vida de la gente. Si no somos capaces de asegurar la vida de la gente allí donde viven, ¿qué mierda de política forestal estamos haciendo?".

"Seguimos empeñándonos en evacuar a la gente cuando lo que deberíamos hacer es confinar"

¿Problema de medios?

Paco Castañares asegura también que "España tiene más medios aéreos que cualquier país del mundo. Nosotros no tenemos un problema de medios, tenemos un problema de gestión". Castañares afirma que "incendios hay siempre" y que "la forma para evitarlos es hacer perímetros de protección alrededor de los pueblos, para que no haya que evacuar".

El exdirector General de Medio Ambiente de la Junta de Extremadura apunta a que "partimos de una situación de abandono rural, al salir del campo todo se ha cubierto de matorral, y eso provoca una carga de combustible que hace que el incendio que hace de 50 años se apagara con la gorra ahora necesita servicios de extinción".

Castañares afirma con rotundidad: "Estos incendios no se pueden apagar, pero se pueden evitar, asegurando la vida de la gente con los perímetros de protección". Y nos ofrece unos datos contundentes: "El verano pasado nos gastamos 7600 millones de euros en apagar los incendios en 350 mil hectáreas. Con la mitad de ese dinero, 3800 millones, gastados en los años anteriores, hubiéramos evitado que esos incendios se hubieran producido y ahorrado la mitad del dinero", por lo que concluye Castañares: "Es un problema nada más que de gestión".

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