ACAMPADA EN SOL

Sol se convierte en una piscina con olor a orina mientras los comerciantes denuncian pérdidas de hasta un 30 %

La acampada instalada en la Puerta del Sol suma una nueva polémica, varias personas se han metido en la fuente que rodea la estatua de Carlos III y la han utilizado como piscina, incluso con sillas y colchonetas. Mientras las imágenes generan críticas, los comerciantes de la zona denuncian problemas de salubridad, pérdida de clientes y un descenso de las ventas que amenaza sus negocios.

La fuente de Carlos III, en plena Puerta del Sol, se ha convertido en una piscina improvisada. Varias personas se han metido en el agua y, según los testimonios recogidos en la zona, han llegado a utilizar sillas y colchonetas. Las imágenes han vuelto a poner el foco sobre la acampada que permanece instalada en el centro de Madrid desde finales de septiembre para reclamar soluciones al problema de la vivienda.

La escena se suma a otras polémicas surgidas desde el inicio de la protesta, entre ellas las pintadas que aparecieron en el pedestal de la estatua. La ocupación de la plaza también ha generado preocupación por las condiciones de salubridad. Los comerciantes y trabajadores del entorno denuncian que la situación está afectando al día a día de uno de los puntos más transitados de la capital.

"Los pasajeros del Metro entran y salen con la nariz tapada"

Nuestra periodista Laura Simón, que estaba sobre el terreno, diferenciaba un fuerte olor a orina y alcohol. "Los pasajeros del Metro entran con la nariz tapada y salen con la nariz tapada", relata uno de los testimonios sobre el ambiente en la zona. También señala la incertidumbre que viven los trabajadores ante la posibilidad de que la estación tenga que cerrar "no saben ni los trabajadores cuándo se va a cerrar la estación". Una preocupación que se suma a las quejas por la suciedad y las dificultades para mantener la actividad habitual.

Santiago es uno de los comerciantes afectados, lleva 30 años al frente de un negocio en la calle Arenal y asegura que su facturación ha caído entre un 25 y un 30 %. Insiste en que respeta las reivindicaciones de quienes participan en la acampada, pero denuncia las consecuencias que está teniendo para su negocio "que reivindiquen lo que quieran, que pidan lo que quieran; respeto al cien por cien. Yo tengo un negocio que se me ha venido abajo. Ese es el problema", explica.

"Estos señores tienen sus derechos, pero yo también"

El comerciante defiende que los derechos de quienes protestan deben convivir con los de quienes trabajan en la zona. "Estos señores tienen sus derechos, pero yo también tengo derechos", señala, preocupado por la capacidad de mantener su actividad y hacer frente a los gastos. Entre ellos, el recibo de la luz, que se suma al resto de obligaciones de un negocio que, según asegura, está sufriendo las consecuencias de la situación.

Mientras las personas acampadas mantienen sus reivindicaciones por el acceso a la vivienda, la polémica por el uso de la fuente vuelve a enfrentar dos realidades en el corazón de Madrid: la protesta social y las consecuencias que denuncian quienes viven y trabajan en sus alrededores. Los comerciantes reclaman poder desarrollar su actividad con normalidad, mientras continúa el debate político y judicial sobre la permanencia de la acampada en la Puerta del Sol.

Síguenos en nuestro canal de WhatsApp y no te pierdas la última hora y toda la actualidad en nuestro perfil de Google.

Puedes ver 'Espejo Público' completo en atresPlayer.