CAOS EN CEUTA

Miriam, vecina ceutí preocupada por el traslado: "Me he despertado del susto, pensaba que era otra avalancha"

"Están todos concentrados, es inhumano, no van a entrar todos, Ceuta es una olla que va a estallar", Miriam angustiada por la situación que ha vivido a primera hora de la mañana.

El traslado de buena parte de las personas migrantes ha comenzado a primera hora de este viernes, en un amplio dispositivo en el que participan efectivos de la Guardia Civil y la Policía Nacional.

El operativo se ha iniciado poco después de las 6:30 horas en la playa del Trampolín, donde varias patrullas de la Guardia Civil han procedido a concentrar a los migrantes para iniciar su desplazamiento hacia el dispositivo de acogida instalado en el puerto.

Miriam, una de residentes de las zonas próximas a las infraestructuras de acogida han sido testigo de una nueva situación provocada por una avalancha de personas migrantes que intentaban romper el perímetro de contención: "El despertar ha sido caótico, escuché ruido, gritos, me asomé a la ventana y vi una estampida de migrantes, una avalancha, las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado intentando retenerla, una situación insostenible", recalca.

Temor por una nueva entrada

"Pensaba que era una nueva avalancha; me asusté porque pensé que estaban volviendo a invadirnos. Esa avalancha es inhumana para ellos también, porque se pisan, se caen al suelo, se pelean". "Es un caos. Ceuta es una olla que va a estallar y no sabemos esto cómo va a terminar".

Miriam también ha advertido sobre la escasez de seguridad pública desplegadas en la ciudad: "Ahora mismo están todos concentrados, intentando mantener el orden. Hay pocos efectivos. No sé la capacidad que tendrá el campamento, pero mi percepción es que hay muchísimas más personas". "1.800", le confirmaba Susanna Griso".

Nuevas rutinas provocadas por los migrantes

Las consecuencias de estos altercados han repercutido de inmediato en la actividad económica del entorno, obligando a bajar las persianas a los negocios locales por falta de garantías: "Los empresarios de esta zona no han podido abrir, ¿Quién les garantiza la seguridad?".

Preguntada sobre cómo ha transformado este clima de inseguridad su día a día, la vecina expone las restricciones y el miedo constante que condicionan la vida familiar de su entorno: "Mi vida ha cambiado. Tengo cuatro hijas: no puedo ir por el paseo marítimo, que tiene parques infantiles. Llega la noche y es inviable salir sola; no puedo bajar a tirar la basura sola. Mi madre vive cerca y no podemos ir a verla, es imposible hacerlo", finaliza Miriam.

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