GUERRA DE PETANCA

Guerra de petanca en Calafell (Tarragona): vecinos y jubilados enfrentados por unas pistas junto a sus casas

Una partida de petanca se ha convertido en el origen de un enfrentamiento vecinal en Calafell, Barcelona. A pocos metros de sus viviendas, un grupo de jubilados juega a diario en unas pistas que, según los residentes, fueron instaladas por el Ayuntamiento sin consultarles.

Los vecinos de Calafell aseguran que el problema no es la petanca en sí, sino el ruido que generan las partidas. "El ruido es importante. Las quejas, los gritos, las celebraciones…", explica uno de los residentes, que reconoce haber salido alguna vez a pedir a los jugadores que bajaran la voz. Aseguran que la situación ha terminado afectando a su descanso y a la tranquilidad del edificio."Nos han roto la tranquilidad", lamenta otro vecino.

"Es ilegal poner estas pistas, las han puesto a dedo"

Los residentes aseguran que el conflicto viene de lejos. Según explican, en 2023 las pistas se encontraban en la playa, pero posteriormente fueron trasladadas e instaladas junto al edificio sin que, según su versión, se informara previamente a los vecinos. Desde entonces, aseguran haber intentado ponerse en contacto con el Ayuntamiento, con el alcalde y con responsables de Urbanismo y Medio Ambiente, además de presentar numerosas denuncias y requerimientos. Pero, según denuncian, no han recibido una solución.

Uno de los vecinos cuestiona incluso la legalidad de la instalación. “Es ilegal poner estas pistas, las han puesto a dedo”, asegura. Los residentes consideran que el espacio público ha sido destinado específicamente a una actividad que, según ellos, está interfiriendo directamente en su derecho al descanso. "Tenemos derecho a vivir tranquilamente", insiste uno de los vecinos, que rechaza incluso hablar de una guerra: "Está claro lo que hay".

Los petanqueros denuncian sabotajes

Al otro lado están los jugadores. Ellos aseguran que también están sufriendo las consecuencias del enfrentamiento y denuncian que algunos vecinos estarían intentando impedir que puedan practicar. "Vamos aguantando malas jugadas que nos hacen los vecinos porque no están conformes con que estemos aquí", explica uno de los jugadores. Incluso aseguran que han encontrado silicona en las cerraduras, lo que les habría obligado a cambiarlas aproximadamente una docena de veces.

"Los jubilados necesitan vida social"

Los jugadores defienden que las pistas son un espacio de encuentro y reivindican su derecho a disfrutar de ellas. Reconocen que las bolas, las conversaciones y las celebraciones pueden generar ruido, pero niegan haber provocado deliberadamente el conflicto. "Los jubilados necesitan vida social, necesitan reírse, necesitan moverse", defienden. También señalan otros problemas de convivencia en la zona, como los excrementos de perros que, según explican, aparecen alrededor de las pistas.

Carteles, denuncias y un Ayuntamiento en el centro del conflicto

Ante la falta de una solución, los vecinos han colocado media docena de carteles en la fachada del edificio y aseguran haber formalizado numerosas quejas ante el Ayuntamiento. Ahora ambos grupos coinciden en algo: la solución tiene que llegar desde la administración municipal. Los vecinos reclaman que se escuchen sus quejas. Los petanqueros piden poder seguir utilizando unas pistas que, recuerdan, fueron instaladas por el propio Ayuntamiento. Dos versiones enfrentadas, un mismo espacio público y una pelota de petanca en el centro de una disputa que lleva años enquistada.

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