BOXEO CLANDESTINO

Convierten una plaza de Madrid en un ring clandestino: peleas sin límite, apuestas y vecinos que viven con miedo

Un corro de personas, dos jóvenes frente a frente y un único objetivo: resistir hasta que uno caiga. Es la escena que, según denuncian los vecinos de San Cristóbal de los Ángeles (Villaverde), se repite cada vez con más frecuencia en una plaza del barrio, convertida presuntamente en un ring de boxeo clandestino donde hay espectadores, apuestas y peleas que pueden terminar con graves consecuencias.

Lo que durante el día es un punto de encuentro para los vecinos cambia por completo cuando comienzan los combates. Los asistentes forman un círculo alrededor de los participantes, jalean cada golpe y, según relatan los residentes, apuestan entre ellos por quién será el vencedor de la pelea. No hay árbitros, ni organización visible, ni medidas de seguridad. Solo dos personas golpeándose mientras decenas observan el desenlace.

Las primeras imágenes de estas peleas trascendieron el pasado mes de marzo y todo apuntaba a que podía tratarse de un episodio puntual.

Pero las quejas de los vecinos no han cesado.

Rodrigo Díaz, reportero de Espejo Público, se ha desplazado hasta San Cristóbal de los Ángeles para comprobar sobre el terreno qué está ocurriendo realmente. El programa ha constatado que los combates no solo continúan celebrándose, sino que, según denuncian los residentes, la actividad es ahora incluso mayor.

Entrenan en parques públicos antes de pelear

Los vecinos aseguran que la preparación comienza mucho antes del combate. Algunos de los participantes utilizan parques y zonas deportivas del barrio para entrenar a plena vista de cualquiera, como si se estuvieran preparando para una competición profesional. Una preparación que, según explican quienes viven en la zona, tiene un único objetivo: llegar al combate en las mejores condiciones posibles.

Espejo Público ha hablado con un vecino que ha preferido ocultar su identidad por miedo a represalias. Su testimonio dibuja una realidad preocupante. Explica que, en muchas ocasiones, las peleas continúan hasta que uno de los participantes ya no puede seguir, sin que exista nadie que intervenga para detener el combate. “Imagínate cómo pueden acabar”, lamenta.

El miedo se instala entre los vecinos

Quienes viven en San Cristóbal de los Ángeles aseguran que el problema va mucho más allá de unas simples peleas. Denuncian que el barrio se ha acostumbrado a convivir con convocatorias clandestinas, grupos de personas congregadas alrededor de los combates y presuntas apuestas ilegales que convierten una plaza pública en un escenario completamente ajeno a su función.

Mientras reclaman una mayor presencia policial y medidas que frenen esta práctica, los vecinos temen que sea solo cuestión de tiempo que una de estas peleas termine en tragedia.

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