COMENTANDO EL ÚLTIMO PROGRAMA DE 'CASADOS'

"Aquí, la que no llora, no mama. Y ha quedado claro que llorando, tampoco", por @Becaria_

Nada es para siempre. Aunque parezca imposible, Casados a Primera Vista ha terminado. Eso sí, el Método ha sido un exitazo y debería ser un ejemplo a tomar en la sociedad: matrimonios que se llevaban fatal y nunca llegaron a empotrar, se han divorciado sin conflictos, salvo por los condones a punto de caducar. Por @Becaria_

La crónica de la primera muerte anunciada empezó con Mariajo y Julián, la pija de postureo casada con un jubilado, ebanista de palets por afición y aburrimiento. A lo largo de su matrimonio han llorado, no han follado, y aún les costó tomar la decisión final hasta última hora. La sorpresa fue que Julián firmase el divorcio porque ya estaba hasta la bolsa escrotal de la relación y Mariajo decidiese seguir porque es una mujer que “neeeecesiiiita suuu tieeempooo”. Pero claro, que ya tienes 52 años y no hay margen para que te pases otros 20 años averiguando si él podría ser el segundo Domingo de tu vida. ¡Suertuki, guapi!

Otro divorcio que estaba cantado era el del “bollo team”, que se han pasado la relación insultándose borrachas y Sheyla dejando claro sin decir nada que las mujeres le gustan menos que a un gato el agua.

Un matrimonio que ha pasado por los altibajos de las risas, el sexo tántrico y la humillación en público, ha sido la de Dámaris y Gabriel. ¿Qué pudo fallar por encima de los tupersitos de arroz hervido cada dos horas? Gabriel se pasó de perrito faldero y calzonazos desde muy pronto, y esa actitud de sumiso siempre dispuesto puso a Dámaris a la defensiva y le causó tanto rechazo que lo acabó tratando como un trapo de limpiar WCs. Pues divorcio al canto y 40 gramos de hidratos de carbono para recomponer ese corazoncito despedazado.

El lingotazo de amor, esperanza y pasión lo han puesto Alessandra y Adrián, que después de casarse sin que ninguno fuese nada de lo que buscaba el otro en una relación, han logrado desmontar prejuicios y otras pajas mentales. Ahora solo falta que él aprenda a ser un pelín menos machirulo. ¡Métele caña, tía! Pero el tema importante es que han decidido seguir con el matrimonio los únicos que han tenido sexo y se han chupado los pies en el jacuzzi.

Mis conclusiones es que aquí, la que no llora, no mama. Y ha quedado claro que llorando, tampoco. Y el éxito rotundo del Método ha sido, sobre todo, como método anticonceptivo, próximamente en sus oficinas de Planificación Familiar más cercanas.

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