A LOS 35 AÑOS
Tras la muerte del participante de del reality The Only Way is Essex (TOWIE) en Mallorca, Jake Hall, un hombre que presenció los hechos ha hablado sobre los detalles justo en el momento de su muerte.
El pasado 6 de mayo el británico Jake Hall, conocido por participar en el reality The Only Way is Essex (TOWIE), moría a los 35 años en Mallorca al chocar contra una puerta de cristal.
El joven se encontraba en una casa alquilada en la isla española cuando después de una noche de fiesta él y otros amigos más continuaron la fiesta en la casa.
Ahora, el medio Daily Mailha hablado con Rafael, un obrero que pasaba por la zona justo cuando a las 7:15 de la mañana escuchó gritos de auxilio y el ruido de cristales rotos.
Entonces Rafael entró en la casa y encontró a Jake en el suelo con muchos cortes en el cuerpo y un cristal clavado en el cuello. El obrero intentó reanimarlo pero no pudo hacer nada por salvarlo.
"No soy ningún héroe. Habría intentado salvar a cualquiera que hubiera estado en esa situación y me gustaría pensar que cualquier otra persona haría lo mismo", explica.
"Oímos un fuerte estruendo y cristales que se rompían. No oí gritos. Me dirigía a trabajar, así que crucé la calle y entré corriendo por la puerta. Entonces pude ver un cuerpo tendido en el patio, rodeado de un charco de sangre", relata. "Sus amigos estaban en la calle gritando 'ayuda, ayuda' y que su amigo había tenido un accidente".
"Tenía cortes graves por todo el cuerpo, especialmente en los brazos. Estaba sin camisa, pero alguien le había puesto una camiseta encima. También tenía fragmentos de vidrio incrustados en el cuello y el pecho. Tenía una gran marca roja en la cabeza".
"Parecía que había atravesado la puerta de cristal del patio pensando que estaba abierta, pero en realidad estaba cerrada. Intenté ver si podía hacer algo para salvarlo, pero lamentablemente no había señales de vida. No respiraba y no le sentía el pulso".
Por ahora se está investigando qué es lo que ha pasado, aunque parece que se está tratando como un accidente. "Cuando entré corriendo en la casa, me centré exclusivamente en el hombre herido, pero no vi ninguna botella de alcohol tirada por ahí ni drogas esparcidas por la propiedad".
"Más tarde volví para tomar un café, y todos los jóvenes que habían estado de fiesta con él estaban sentados en la acera, mientras la Guardia Civil permanecía cerca".
"Dos de las jóvenes que se me acercaron me decían gracias en español. El grupo parecía ser mayoritariamente hispanohablante. Normalmente es un pueblo muy tranquilo, y no suele haber británicos por aquí. Desde luego, no es un lugar de fiesta. Es tan seguro que todos dejamos los coches abiertos por la noche", terminaba diciendo Rafael.