ASÍ LO HA CONTADO
Amanda Seyfried se ha sabido labrar una más que notable carrera en Hollywood. Un éxito profesional que ha tenido que compaginar con un TOC desde los 19 años; trastorno del cual ahora se ha sincerado.
Amanda Seyfried debutó en la serie de televisión As the World Turns con tan solo 14 años. Desde entonces, su carrera no dejó de crecer hasta conseguir papeles tan emblemáticos como el de Sophie en Mamma Mia!, el de Savannah en Querido John o el de Cosette en Los miserables.
Una trayectoria de lo más prolífera en Hollywood que, ahora a sus 40 años, sigue cosechando éxitos en taquilla. Algo que La asistenta, con Sydney Sweeney, bien ha podido probar recientemente.
Sin embargo, la actriz ha tenido que compaginar sus trabajos en el cine y la televisión con un trastorno obsesivo-compulsivo o TOC que, como ella misma ha definido, resulta "realmente extremo".
Seyfreid se ha remontado a la época en la que recibió el diagnóstico, cuando ella tenía tan solo 19 años: "Vivía en Marina del Rey por aquel entonces, rodando Big Love, y mi madre tuvo que tomarse un año sabático en Pensilvania para vivir conmigo un mes".
"Me hicieron escáneres cerebrales y fue entonces cuando empecé a tomar medicación, que hasta el día de hoy sigo tomando todas las noches", continúa; antes de señalar cómo le afectó en su vida. Y es que la actriz tenía que evitar planes que pudieran alterarla, como "beber demasiado alcohol, consumir cualquier droga o trasnochar".
"Hacía planes y luego simplemente no iba", sigue en su entrevista con Vogue: "No entré en ese mundo de las discotecas. Debo reconocerle el mérito a mi TOC".
Así pues, la protagonista de In Time ha dejado claro que el TOC no ha condicionado más de la cuenta su carrera y que ha aprendido a convivir con el trastorno; dando visibilidad a todas aquellas personas que están en su misma situación.