DETRÁS DE LA PERFECCIÓN

Anne Hathaway aborda su fama de desagradable y complicada en el set: "Le encuentro fallos a todo"

Anne Hathaway revela el estricto proceso de preproducción al que somete a sus personajes antes del rodaje, reconociendo que su nivel de exigencia a veces incomoda a los directores.

La impecable trayectoria de Anne Hathaway, que despegó con apenas 18 años gracias a la mítica comedia de 2001 Princesa por sorpresa, es el resultado directo de una disciplina de trabajo estricto.

Lejos de dejar espacio a la improvisación, la intérprete ha confesado que emplea los días, minutos y horas previos a la producción investigando y estudiando frenéticamente cada guion, un ritual de preproducción en el que confía plenamente pero que no siempre es bien recibido en los despachos de Hollywood, ganándose fama de ser alguien complicado para trabajar.

Durante su reciente entrevista en The A24 Podcast junto al cineasta David Lowery, la actriz ofreció una mirada muy detallada a su meticuloso proceso creativo, admitiendo que su naturaleza tan curiosa a veces puede resultar frustrante o intimidante para los cineastas y productores con los que trabaja: "Como con todo, incluso con las frases que me encantan, hago todas las preguntas. Lo analizo todo a fondo. Le encuentro fallos a todo. Y creo que, con toda seguridad, eso ha asustado a algunos".

Para evitar malentendidos, Hathaway suele ir un paso por delante aclarando a los directores que no la conocen que este "interrogatorio" previo es necesario para plasmar a la perfección su visión en el set, garantizando que una vez arranca el rodaje no volverá a hacer una sola pregunta.

Este perfeccionismo le ha servido para desafiar los terribles pronósticos que recibió en su adolescencia, cuando la industria le advirtió de que su carrera se estancaría al cumplir los 35 años por el simple hecho de ser mujer.

A sus 43 años, la actriz no solo sigue encadenando proyectos de primer nivel, sino que ha aprendido a lidiar con el lado más amargo de la fama.

Es importante recordar que la toxicidad de las redes sociales estuvo a punto de costarle varios papeles tras ganar el Oscar por Los Miserables en 2013, una racha de rechazos que logró romper gracias a Christopher Nolan, a quien define como un "ángel" por haberla contratado para Interstellar en el momento más crítico de su imagen pública.

Con el paso de los años, su percepción sobre el éxito y el físico ha cambiado radicalmente, especialmente tras sufrir una obsesión tóxica con su peso tras interpretar a Catwoman.

Anne Hathaway como Catwoman en el 'El caballero oscuro' | Warner Bors.

Ahora, su visión es mucho más madura, guiándose por una lección que le dio un compañero de profesión: “Un cineasta me dijo una vez: la belleza puede contener su fealdad siempre que contenga la verdad. Así que, para mí, la belleza siempre se ajusta a esa idea”.

Este carácter minucioso en el set es de sobra conocido en la industria y no está exento de tensiones cotidianas; de hecho, hace unos meses un vídeo que captaba un monumental enfado de Anne Hathaway en el rodaje de El diablo viste de Prada 2 volvió a hacerse viral en las redes, demostrando que la actriz no deja pasar ni un solo detalle cuando se trata de su profesión.

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