ESTRENO EN CINES EL 6 DE MARZO
El actor sueco Alexander Skarsgård protagoniza la película Pillion, una comedia que explora la relación entre un chico introvertido y el carismático líder de una banda de moteros, "una historia sadomasoquista con elementos de ternura, humor y algún que otro momento extraño".
En una entrevista con EFE, el actor de Big Little Lies, The Northman y True blood, ha confesado que no dudó en decir que sí al guion del cineasta novel Harry Lighton, un esqueleto narrativo que ganó el premio al mejor guion en Cannes y que también animó a sumarse al proyecto a Harry Melling, en un papel muy alejado de los Harry Potter que le hicieron popular.
En la relación amo y esclavo que se ve en la película, el personaje de Skarsgård, lleva las riendas. "Ray es un hombre lleno de secretos, así que yo mismo para construir el personaje tuve que imaginar una historia porque él es un hombre aparentemente sin pasado".
"Fue un reto que fuera un hombre de pocas palabras. Y fue muy interesante dar forma a su lenguaje no verbal para que la audiencia lo comprenda y le dé forma. Nunca revela nada de lo que piensa así que fue difícil pero emocionante mostrarlo como alguien quien, pese a su fachada, es capaz de sentirse conectado con Colin (Harry Melling)", ha añadido.
Preguntado sobre si entre escenas seguían "en personaje" siendo amo y esclavo, Skarsgård ríe y afirma que "eso sería imposible" con su contraparte en la película. "Harry Melling es demasiado dulce".
"Además no es mi forma de trabajar. Hay actores que se pasan todo el rodaje en personaje pero yo soy todo lo contrario. Me gusta volver a ser yo cuando gritan corten", ha reconocido.
A propósito de la preparación para el papel y su investigación sobre el mundo sadomasoquista, el actor explica que la tribu de moteros amantes del "BDSM" (una forma transgresora de sexualidad) que aparece en la película son integrantes de un club real en Reino Unido que sigue este estilo de vida.
"Estábamos rodeados de profesionales (...) y fueron un grupo muy generoso y paciente con el equipo de la película. Fueron claves porque nos enseñaron todo sobre su mundo y nos hicieron sentir uno más", ha contado.
Aficionado a ir más allá del esmoquin en las alfombras rojas, el actor sueco, al que vemos con cueros y cadenas en la pantalla, ha dicho que fue divertido y que no supuso para él "ningún riesgo" interpretar a un personaje transgresor que quizá otros actores hubieran rechazado.
"No me parece una pena que haya actores que no se atreven a interpretar a un personaje LGTBI en la pantalla. Mejor para mi, así me los quedo todos yo", ha bromeado.
Alexander Skarsgård se ha mostrado "muy orgulloso" de su padre, Stellan Skarsgård, que podría alzarse con un Oscar el próximo mes por su papel en Sentimental value, de Joachim Trier. "Estoy muy conmovido por el reconocimiento que está recibiendo y estoy excitado por él", ha añadido sobre su mentor.
"La película es fantástica. Y me conmovió la actuación de mi padre", ha reconocido el actor, quien cuenta entre risas que "para quién se lo pregunte: no, no es un padre como el de la película".
Con todo, reconoce que viéndole interpretar a su padre sí sintió que la película "le resonaba" en "muchas cosas".
"Han sido unos meses muy divertidos. Ambos llevamos la película a Cannes y desde entonces hemos hecho muchas presentaciones y festivales de forma casi paralela", ha añadido.
Pillion, que ha recibido, pese a tratarse de una ópera prima, varias nominaciones y premios, incluidos dos premios British Independent Film Awards y un Gotham Independent Film Awards, llega a las salas españolas el 6 de marzo.