PASOS SENCILLOS PERO NECESARIOS
Muchas veces el problema no es comprar demasiado, sino no saber organizar bien la nevera. Con unos pequeños cambios en la forma de colocar los alimentos, es posible reducir el número de comida que se tira y aprovechar mejor todo lo que hay en casa.
Tirar comida es una situación más habitual de lo que parece en muchos hogares. En ocasiones ocurre simplemente porque los alimentos quedan escondidos en el fondo de la nevera y se olvidan hasta que ya es demasiado tarde. Sin embargo, una buena organización puede marcar la diferencia.
Una de las claves más importantes es aplicar una regla básica que también utilizan los supermercados: colocar delante los productos que caducan antes y dejar detrás los que se han comprado más recientemente. De esta forma, los alimentos que deben consumirse primero siempre quedan a la vista.
También es importante aprovechar correctamente las diferentes zonas del frigorífico, ya que no todas tienen la misma temperatura. En la parte superior, que suele ser la menos fría, conviene colocar los alimentos que están listos para consumir, como sobras o platos ya preparados. En la zona central es recomendable guardar los lácteos, mientras que la parte inferior, la más fría, es el lugar ideal para conservar carnes y pescados frescos, siempre bien protegidos.
Los cajones inferiores están pensados específicamente para frutas y verduras. Para conservarlas mejor, es aconsejable sacarlas de las bolsas de plástico para que puedan respirar.
Otro truco útil consiste en crear dentro de la nevera una pequeña "zona de prioridad". Se trata de reservar un espacio para los alimentos que están cerca de caducar. Tenerlos a la vista facilita recordarlos y utilizarlos antes de que se estropeen.
Con estos gestos sencillos, organizar la nevera no solo ayuda a mantener el orden en la cocina, sino también a reducir el desperdicio de alimentos y aprovechar mejor la compra semanal.