TRUCOS PARA AHORRAR
Entre regalos, hoteles, looks y desplazamientos, asistir a una boda puede convertirse en un gasto importante. Expertos financieros comparten las claves para ahorrar sin renunciar a disfrutar de la temporada nupcial.
Como bien indica el mes de mayo, estamos en plena temporada de bodas, unas citas muy importantes, ya que vivir el amor de gente próxima es muy emotivo, pero también muy costosas, puesto que, además del regalo, hay muchos otros gastos.
Entre ellos encontramos el look perfecto y escogido para la ocasión, el hotel en el cual pasar la noche, el desplazamiento para llegar a la localización y, en algunos casos, hasta un fin de semana entero fuera de casa.
Es por eso que, con los conocimientos y consejos de los profesionales de Klarna, un banco digital global y proveedor de pagos flexibles, os contamos algunas de las cosas que debes saber sí o sí para tu próxima boda.
"La temporada de bodas es una de las épocas más alegres del año, pero sin una planificación adecuada, también puede convertirse silenciosamente en una de las más caras", afirma Karoline Bliemegger, experta en finanzas de Klarna.
Según un estudio que ha realizado el banco digital, un 20% de los invitados españoles planea gastar entre 100 y 300 euros por boda, un 13% entre 300 y 600 euros, un 6% entre 600 y 1.000 euros y, un 3% más de 1.000 euros.
Sin lugar a dudas, se trata de un gasto muy elevado en caso de tener más de una boda en la misma temporada, algo bastante común cuando pasas el ecuador de los 30 o 35 años. Así pues, es muy importante saber cuánto gastas y tener un plan de presupuesto claro.
Según Klarna cuenta en su estudio, un 65% de los españoles determina un presupuesto fijo antes de aceptar cualquier compromiso social o financiero, incluídas las bodas. "Los invitados que llegan al final del verano con buena sensación, tanto en lo económico como en lo emocional, suelen ser aquellos que afrontan la temporada como un conjunto, no como una sucesión de imprevistos a resolver sobre la marcha", afirma la experta.
La clave para sobrevivir a la temporada de bodas sin arruinarse está en la planificación. Lo ideal es anotar todas las fechas importantes desde principios de año, fijar un presupuesto total y organizarse a partir de ahí. Así evitarás gastos impulsivos y podrás decidir mejor en qué eventos realmente quieres participar.
Porque una boda a menudo viene acompañada de despedida de soltera, preboda, brunch o escapada de fin de semana que multiplica el gasto. Y aunque a veces exista cierta presión social, no estás obligada a asistir a todo. Si no tienes tanta relación con la pareja o simplemente no te encaja económicamente, enviar un regalo bonito y un mensaje cariñoso también es una forma válida de estar presente.
Otro truco fundamental es reservar cuanto antes. Esperar suele traducirse en billetes más caros y menos opciones de alojamiento. En cuanto recibas el save the date, conviene empezar a organizarse con otros invitados: compartir coche, dividir alojamiento o coordinar trenes.
También merece la pena cambiar la forma de pensar las compras para eventos. En lugar de gastar dinero en un look distinto para cada boda, es mucho más inteligente apostar por prendas versátiles que puedas reutilizar varias veces. Comprar de segunda mano, alquilar vestidos o pedir accesorios prestados.
Casarse en España ya no es algo que ocurra a los veintipocos. Según datos del Instituto Nacional de Estadística, la edad media del matrimonio se sitúa actualmente en los 39,9 años para los hombres y los 37,2 para las mujeres.
Esto hace que muchas parejas lleguen a su boda con una situación económica más estable y una mayor capacidad de ahorro. De hecho, el estudio de Klarna revela que el 13% de los españoles de entre 25 y 34 años ya está ahorrando activamente para financiar su gran día.
Sin embargo, uno de los mayores enemigos del presupuesto no suele ser el catering ni la decoración, sino la comparación constante en redes sociales. Entre bodas virales, tableros infinitos de Pinterest y feeds de Instagram, es fácil acabar gastando más de lo previsto intentando replicar una estética idealizada.
Por eso, los expertos recomiendan centrarse en lo que realmente importa para cada pareja y no en aquello que parece imprescindible en internet. La planificación financiera empieza mucho antes de reservar el vestido o elegir el menú. Una de las claves es comenzar a ahorrar cuanto antes y separar el dinero destinado a la boda de los gastos cotidianos.
Tener una cuenta específica para este objetivo ayuda a controlar mejor el presupuesto y evita tocar esos ahorros en el día a día. Además, si esa cuenta genera intereses, el dinero puede crecer poco a poco mientras se organiza el evento.
También es importante definir prioridades desde el principio. Decidir juntos qué aspectos son realmente innegociables, como el lugar, el fotógrafo o la comida, permite repartir el presupuesto de forma más consciente y evitar gastos impulsivos.