PLANES PARA SALIR DE LA RUTINA
Si siempre acabáis haciendo lo mismo cuando quedáis —café, cena, fiesta o tarde de compras—, estas ideas pueden ayudaros a salir de la rutina con planes distintos, creativos y perfectos para compartir.
Quedar con amigas es uno de esos pequeños rituales que siempre apetece. Sin embargo, muchas veces terminamos repitiendo el mismo plan: desayuno, cena o una tarde de tiendas. Y aunque nunca falla, a veces también apetece probar algo diferente.
La buena noticia es que no hace falta organizar un viaje a la otra punta del mundo ni gastar mucho dinero para pasar un buen rato juntas. Con un poco de imaginación, un fin de semana cualquiera puede convertirse en una experiencia mucho más especial.
Si te apetece salir de la rutina, estas ideas de planes originales para hacer con amigas pueden ser justo lo que necesitabas.
Cada vez es más común encontrar talleres creativos pensados para grupos: cerámica, pintura, flores secas, velas artesanales o incluso ilustración. De un tiempo a esta parte, han abierto bastantes locales que preparan un plan de tarde perfecto para tomarte una copa de vino y brindar por vuestras creaciones más artesanales.
Además de ser una actividad relajante, tiene algo especial: os lleváis un recuerdo hecho por vosotras mismas. Y aunque el resultado no sea perfecto, lo divertido suele estar en el proceso.
Una idea sencilla, pero muy divertida, es organizar una noche temática. Puede ser de muchas maneras: hacer una cena en la que cada una traiga un plato de un país o cultura diferente; o también podéis organizar un maratón de películas y disfrutar de vuestra saga favorita acompañadas de un buen picoteo o unos refrescos y palomitas.
Otro plan perfecto que se ha hecho muy famoso en redes es la quedada de Power Points. Cada una crea unas cuantas diapositivas contando las anécdotas favoritas vividas con el grupo. Esta, os prometo, que asegura grandes risas y momentos.
Si queremos prepararlo todo e ir un paso más allá, la clave está en cuidar los detalles: música, decoración, comida y, si os animáis, hasta el dress code.
En lugar de quedar en un único sitio, podéis organizar una ruta gastronómica por varios cafés o panaderías de vuestra ciudad.
La idea es probar algo diferente en cada parada: un croissant en un sitio, un café especial en otro, un postre en el siguiente... Es una forma divertida de descubrir lugares nuevos mientras charláis sin prisa.
A veces el mejor plan es simplemente bajar el ritmo. Podéis organizar una tarde de spa en casa con mascarillas faciales, manicura, música relajante y algo rico para picar. Si añadís velas, infusiones o una playlist tranquila, el ambiente cambia completamente.
Es un plan perfecto para desconectar y dedicar tiempo a cuidaros.
Si os gusta la moda, este plan puede ser todo un éxito. Consiste en organizar un pequeño swap party: cada una lleva prendas que ya no utiliza y las intercambiáis entre vosotras.
Además de renovar el armario sin gastar dinero, suele convertirse en un momento muy divertido probando looks y redescubriendo piezas olvidadas que tus amigas usarán de nuevo.
Salir a hacer deporte juntas también puede ser un gran plan si elegís algo distinto a lo habitual. Algunas ideas que están muy de moda son las clases de pilates reformer, barre o incluso salir a correr por algún mirador cerca de la naturaleza. Otro plan para salir de la fiesta y las noches repetitivas, si os gusta bailar, podéis apuntaros a alguna clase de baile de salsa o bachata.
Compartir la experiencia hace que incluso las actividades más exigentes se sientan más ligeras.
Cuando hace buen tiempo, un pícnic siempre funciona. Si vivís cerca de la playa o de la montaña tan solo necesitaréis una manta y algo sencillo para comer: fruta, bocadillos, una tabla de quesos o algo dulce.
Lo mejor de este plan es que no requiere grandes preparativos, pero consigue ese ambiente relajado que hace que las conversaciones se alarguen durante horas, con la posibilidad de llegar a ver el atardecer.
Todas sabemos que lo que convierte cualquier plan en un buen plan es la compañía. A veces basta con cambiar un poco la rutina para que una quedada cualquiera se sienta diferente. Porque entre risas, confidencias y anécdotas compartidas, cualquier excusa es buena para volver a reunir al grupo.
Y si el plan no sale perfecto, siempre quedará la historia que contar en la próxima quedada.