A LA MODA
Con la llegada del verano y el calor, saber qué zapatos combinan con cada look es el truco definitivo para vestir bien. En esta guía práctica te enseñamos las claves de la temporada para acertar con tu calzado de diario sin perder la elegancia.
Con la llegada del calor, hay una pregunta que vuelve a repetirse frente al armario: ¿qué zapatos funcionan realmente con cada tipo de look? Porque aunque muchas veces toda la atención se la llevan las prendas, lo cierto es que el calzado tiene la capacidad de cambiar por completo el resultado final de un estilismo.
De hecho, un mismo conjunto puede verse mucho más sofisticado simplemente dependiendo del zapato elegido. Y este verano, además, las tendencias apuestan por modelos muy versátiles, fáciles de adaptar tanto a looks de diario como a planes algo más especiales.
Entre los zapatos planos, las merceditas siguen teniendo muchísimo protagonismo. Después de varias temporadas consolidándose, se han convertido ya en uno de esos modelos con el poder de elevar incluso los estilismos más sencillos. Quedan especialmente bien con prendas clásicas, como unos vaqueros rectos o una falda midi, porque aportan ese contraste femenino que hace que el conjunto se vea muy cuidado sin perder naturalidad.
Además, tienen algo interesante: poseen ese balance perfecto entre comodidad y elegancia que muchas veces cuesta encontrar en el calzado de diario.
Algo parecido ocurre con las sandalias planas de vestir. Las versiones minimalistas, con tiras finas, metalizadas o con acabados en piel, tienen la capacidad de hacer que un look sencillo se vea más pulido sin necesidad de recurrir al tacón.
En el caso de las deportivas, el truco está precisamente en el contraste. Aunque tradicionalmente se hayan asociado a estilismos más informales, desde hace tiempo la moda las combina con prendas más delicadas o incluso sofisticadas.
Unas zapatillas sencillas junto a un vestido romántico o un pantalón sastre rebajan automáticamente el conjunto y hacen que el resultado se vea más relajado y actual.
Esa mezcla entre códigos opuestos es lo que mejor encaja hoy en día. El equilibrio entre lo clásico y lo desenfadado hace que los looks resulten más naturales y menos rígidos.
Las alpargatas, por su parte, vuelven cada primavera como uno de esos básicos que nunca terminan de desaparecer. Y tiene sentido. Van muy bien con tejidos naturales como el lino, vestidos largos o pantalones fluidos porque comparten esa estética relajada y luminosa tan asociada al verano mediterráneo.
Además, las versiones con cuña estilizan muchísimo la figura y alargan visualmente la pierna sin renunciar a la comodidad. Precisamente por eso siguen siendo uno de nuestros mejores recursos para el día a día cuando empiezan a subir las temperaturas.
En cuanto a los zapatos de tacón, la clave esta temporada pasa por la sencillez. Los modelos minimalistas, los tacones sensatos o las sandalias de líneas limpias funcionan a la perfección con prendas básicas: vestidos lisos, vaqueros oscuros o conjuntos monocromáticos.
Lejos de los estilismos excesivamente producidos, la elegancia tiene más que ver con el equilibrio que con la creación de looks demasiado elaborados. Porque muchas veces son precisamente los zapatos los que definen el tono del conjunto y terminan marcando la diferencia entre un outfit correcto y uno perfecto.