ENTRE CONSEJOS Y REALIDAD
¿Buscas quedarte embarazada? Qué funciona y qué no tiene evidencia científica
Entre recomendaciones virales, hábitos cotidianos y creencias heredadas, no siempre es fácil distinguir qué influye realmente en la fertilidad. Muchas no tienen respaldo científico y, por eso, conocer qué factores tienen impacto real y cuáles responden más a mitos que a evidencia ayuda a afrontar esta etapa con más criterio.
Buscar un embarazo es uno de los momentos con más carga de expectativas en la vida de una mujer. Por este motivo, es común encontrar desinformación al respecto.
Entender qué dice realmente la evidencia científica ahorra mucha ansiedad innecesaria y, sobre todo, ayuda a tomar decisiones más informadas. A continuación, te comparto las dudas que más se plantean en la consulta.
¿Qué no tiene respaldo científico?
Uno de los mitos más extendidos es poner las piernas boca arriba después de una relación sexual. Lo cierto es que los espermatozoides no necesitan la gravedad para desplazarse: en el momento de la eyaculación ya están en movimiento activo y son capaces de fecundar al óvulo.
Tomar suplementos porque los has visto recomendados en redes sociales es otro error frecuente. Salvo indicación médica específica, la mayoría de los multivitamínicos que circulan por internet no cuentan con evidencia sólida ni mejoran la fertilidad.
El estrés merece un matiz: aunque no existe evidencia de que sea una causa directa de infertilidad, sí puede afectar a la vivencia del proceso y a la propia sexualidad.
Por último, y algo que muchas mujeres no saben, es que tener ciclos regulares no garantiza que todo esté bien. Es posible menstruar con aparente normalidad y tener dificultades para concebir.
¿Qué sí tiene base científica?
Mantener relaciones sexuales en los días fértiles es el punto de partida fundamental. Las aplicaciones de seguimiento pueden ser una ayuda, aunque no son garantía de éxito.
El ácido fólico es imprescindible: debe empezarse al menos tres meses antes de buscar el embarazo. La dosis estándar recomendada es de 400 mcg al día en mujeres sin factores de riesgo. Se prefiere siempre la forma activa, el metilfolato (5-MTHF), convirtiéndose en la opción más eficiente.
Su función preventiva actúa en las primeras semanas de gestación, muchas veces antes de que la mujer sepa que está embarazada.
Mantener un peso saludable, dormir bien y, si eres fumadora, dejar de fumar tienen un impacto real y documentado en la función reproductiva que ningún suplemento puede sustituir.
¿Cuándo consultar?
La orientación es clara: si tienes menos de 35 años y llevas doce meses buscando sin resultado, es el momento de pedir una valoración. Si tienes 35 años o más, ese plazo se reduce a seis meses. No es alarmismo; es actuar a tiempo.
La fertilidad es un proceso biológico complejo y, por eso, conocer qué factores influyen realmente en ella es la mejor herramienta para afrontar este camino con criterio.