OTRA MIRADA SOBRE EL CUERPO
¿Tu bikini te da paz o ansiedad? Descubre qué es el body neutrality
Amar tu cuerpo todos los días no siempre es posible, ni tiene por qué serlo. La neutralidad corporal propone algo diferente: simplemente convivir con él.
El movimiento body positive lleva años invitándonos a querernos tal como somos, a celebrar nuestros cuerpos sin importar la talla, las estrías o la celulitis. Un mensaje necesario, sin duda, pero que para muchas personas se convierte en otra exigencia más: si no te amas, es que no has trabajado suficiente en ti misma. Ahí es donde entra el body neutrality.
¿Qué es exactamente el body neutrality?
La neutralidad corporal no pide que ames tu cuerpo. Pide que lo respetes, que dejes de verlo como un proyecto en construcción permanente o como algo que necesita ser celebrado a diario, y empieces a relacionarte con él desde un lugar más tranquilo: como un vehículo que te permite vivir, moverse y estar en el mundo. No es resignación ni renuncia, sino una forma de soltar la pelea.
El concepto, popularizado por la coach Anne Poirier a principios de los 2010 y extendido después en redes sociales, parte de una idea sencilla: el valor de una persona no depende de su apariencia ni de cómo se siente respecto a ella en un momento dado. Hay días en los que mirarse al espejo resulta difícil, y eso no significa haber fallado.
Implicaciones
El concepto del body neutrality resulta especialmente relevante en un contexto digital donde el body positive ha sido absorbido por la cultura del bienestar y las redes sociales, transformándose a menudo en una estética más que en una filosofía real. Los cuerpos que se celebran siguen siendo, en muchos casos, cuerpos normativos con un filtro de aceptación encima.
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Frente a esa presión constante de sentir algo positivo hacia el propio cuerpo, la neutralidad propone simplemente no hacerle la guerra. A veces, la indiferencia amable es el acto de cuidado más honesto que existe.