CUESTIÓN DE SALUD
La guía definitiva de la OCU para elegir un tomate frito saludable en el supermercado
La Organización de Consumidores y Usuarios ha analizado 236 salsas para pasta disponibles en los supermercados españoles y desvela cuáles destacan por su calidad nutricional, qué ingredientes conviene buscar en la etiqueta y qué opciones es mejor dejar en la estantería.
El bote de tomate frito es, sin duda, el gran aliado en la cocina cuando el reloj corre en nuestra contra y el hambre aprieta. Sin embargo, perderse entre los pasillos del supermercado buscando una opción rápida puede pasarnos factura, ya que muchas de estas alternativas comerciales esconden un exceso de azúcares, sodio y potenciadores del sabor que arruinan cualquier plato equilibrado.
Para arrojar algo de luz sobre qué nos estamos metiendo en el cuerpo, la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha examinado a fondo un total de 236 salsas para pasta disponibles en los supermercados españoles.
Las conclusiones del estudio son de lo más reveladoras: conviven opciones excelentes que imitan a la perfección el sofrito tradicional con un preocupante grupo de 64 productos que suspenden en el apartado nutricional.
Si quieres llenar la cesta de la compra con criterio y saber cuáles merecen la pena y cuáles es mejor dejar en el súper, te contamos todas las claves del informe en este artículo. ¡Toma nota!
La mejor opción
Si buscas una opción saludable, la mejor opción para el carrito de la compra es clara: apuesta siempre por las salsas de tomate. El laboratorio de la OCU ha confirmado que las alternativas que utilizan esta fruta como base se llevan los mejores valores nutricionales del ranking.
¿La razón de su éxito? Son las que mejor replican el mimo de la cocina tradicional, apostando por materias primas sencillas, un chorrito de aceite, un buen sofrito de verduras y la sal justa y necesaria.
La otra cara de la moneda se la llevan las opciones cremosas o los pestos envasados. El informe enciende las alarmas con los botes que abusan del queso o la nata, ya que suelen camuflar grandes cantidades de grasas saturadas y sodio, además de conservantes, convirtiéndose en ese tercio de salsas que no han logrado pasar el corte.
Cómo elegir como un experto
No todos los botes de tomate frito son iguales y dedicar cinco segundos a leer la etiqueta puede marcar la diferencia. Para no patinar en la elección, el truco consiste en buscar etiquetas limpias que jueguen a favor de nuestra salud.
Los requisitos mínimos para coronar a una salsa como excelente pasan por comprobar que el tomate lidere la lista de ingredientes, que el sodio se mantenga a raya por debajo del gramo por cada 100 de producto y que el aceite de oliva sea el protagonista, esquivando por completo los almidones o los potenciadores de sabor artificiales.
Las grandes ganadoras del análisis
Si no quieres complicarte la vida leyendo letras minúsculas en mitad del pasillo del súper, la organización ha coronado a los productos que mejor nota han sacado gracias a su equilibrio nutricional y su sabor.
En el podio de honor se cuelan opciones impecables como el tomate frito 0% azúcares añadidos de Hida, idóneo para dar sabor al plato sin remordimientos, o el tomate frito de Labore, alabado por su receta honesta y transparente.
Si buscas ese toque de cocina lenta y con fundamento, el sofrito casero de Gallina Blanca junto al de tomate y albahaca de Hida cumplen con creces el perfil mediterráneo más auténtico. Y para los paladares atrevidos que buscan un extra en el plato, la salsa arrabiata de Barilla demuestra que el toque picante puede ser igual de sano que el mejor tomate casero.
La próxima vez que vayas a la sección de pastas, ya no hay excusa para escoger la mejor salsa para tu salud. ¡Buen provecho!