PALABRA DE EXPERTA
¿Qué limpiador debes usar según el tipo de piel?
Por la mañana, es mejor optar por un limpiador en gel o de base acuosa, mientras que por la noche se puede recurrir a un bálsamo y un limpiador acuoso. Pero ¿cuál es el más adecuado para cada tipo de piel? Expertas en dermocosmética y cosmetología resuelven la duda.
La oferta de cosméticos es tan diversa que muchas veces cuesta ver cuál es el más indicado para nuestra piel. Entre sérums, cremas, tónicos y demás productos de cuidado facial, en este caso, nos fijaremos en la limpieza, un paso fundamental dentro del skincare.
Elegir el limpiador correcto puede marcar la diferencia a la hora de tener una piel cuidada y preparada para los siguientes pasos de la rutina. Antes de escoger uno, lo principal es saber qué tipo de piel tenemos, ya que no es lo mismo una grasa o sensible que una normal. Todas ellas tienen unas características diferentes y, por lo tanto, necesitan cuidados específicos.
La variedad de limpiadores se compone de leches, geles, espumas, aceites o bálsamos, con fórmulas diferentes entre sí. Por eso, puede ser normal tener dudas entre unos y otros. Lo importante es no dejarnos llevar por un formato, una marca o un ingrediente. Expertas en cosmetología y dermocosmética nos aclaran qué aspectos conviene tener en cuenta antes de elegir un limpiador y cuáles son las características que debe tener en función del tipo de piel.
Piel grasa: sin miedo a usar aceites
Para estos casos, las expertas nos avisan sobre los inconvenientes de utilizar espumas abundantes y de hacer una limpieza "demasiado agresiva". Irene Serrano, directora dermocosmética de Dermalogica, explica que las pieles grasas necesitan también "conservar sus lípidos esenciales" y que sentir tirantez después de limpiar la piel "indica que hemos retirado más de lo necesario". Esto puede provocar más producción de sebo y un efecto rebote.
Entonces, ¿cómo se debe limpiar una piel grasa? La respuesta la tiene Raquel González, cosmetóloga y creadora de Byoode, quien explica el paso a paso. Primero, usar "sin miedo" un aceite que emulsione bien con agua porque ayuda a retirar otros aceites. A continuación, entra en juego algún gel para limpiar el poro y exfolie suavemente "mediante hidroxiácidos", unos activos capaces de ayudar "a desprender las células acumuladas y a evitar que el sebo quede atrapado en el poro", detalla González.
Piel sensible: con cuidado para no dañarla
Para Mireia Fernández, directora dermocosmética de Perricone MD, lo principal es tener una piel "limpia, flexible y cómoda". Además, advierte del riesgo de recurrir a toallas ásperas, frotar excesivamente y el agua muy caliente porque puede producir enrojecimiento y debilitar la función barrera. Y alerta: "si aparecen picor o calor después del aclarado", es porque la fórmula o la forma de aplicar el producto no están funcionando.
La manera más adecuada es utilizar "un aceite soluble en agua" para quitar el protector solar y el maquillaje sin frotar, añade Irene Serrano. Tras ello, lo ideal es "un gel poco espumoso, sin perfume y con ingredientes como glicerina, betaína o ceramidas" para mantener la hidratación. Asimismo, sugiere hacer solo una única limpieza si durante el día no se ha usado maquillaje ni protector.
Piel normal: no perder la hidratación
Aquí, lo interesante es tener limpia la piel manteniendo la hidratación. Eso se consigue combinando "un bálsamo nutritivo con un limpiador neutro con antioxidantes", recomienda González, y añadirle "limpiadores ricos en antioxidantes" poco astringentes.