PALABRA DE EXPERTA

¿Qué limpiador debes usar según el tipo de piel?

Por la mañana, es mejor optar por un limpiador en gel o de base acuosa, mientras que por la noche se puede recurrir a un bálsamo y un limpiador acuoso. Pero ¿cuál es el más adecuado para cada tipo de piel? Expertas en dermocosmética y cosmetología resuelven la duda.

Limpiador facial Pexels

La oferta de cosméticos es tan diversa que muchas veces cuesta ver cuál es el más indicado para nuestra piel. Entre sérums, cremas, tónicos y demás productos de cuidado facial, en este caso, nos fijaremos en la limpieza, un paso fundamental dentro del skincare.

Elegir el limpiador correcto puede marcar la diferencia a la hora de tener una piel cuidada y preparada para los siguientes pasos de la rutina. Antes de escoger uno, lo principal es saber qué tipo de piel tenemos, ya que no es lo mismo una grasa o sensible que una normal. Todas ellas tienen unas características diferentes y, por lo tanto, necesitan cuidados específicos.

Mujer poniéndose una espuma cosmética en la mano | Pexels

La variedad de limpiadores se compone de leches, geles, espumas, aceites o bálsamos, con fórmulas diferentes entre sí. Por eso, puede ser normal tener dudas entre unos y otros. Lo importante es no dejarnos llevar por un formato, una marca o un ingrediente. Expertas en cosmetología y dermocosmética nos aclaran qué aspectos conviene tener en cuenta antes de elegir un limpiador y cuáles son las características que debe tener en función del tipo de piel.

Piel grasa: sin miedo a usar aceites

Para estos casos, las expertas nos avisan sobre los inconvenientes de utilizar espumas abundantes y de hacer una limpieza "demasiado agresiva". Irene Serrano, directora dermocosmética de Dermalogica, explica que las pieles grasas necesitan también "conservar sus lípidos esenciales" y que sentir tirantez después de limpiar la piel "indica que hemos retirado más de lo necesario". Esto puede provocar más producción de sebo y un efecto rebote.

Entonces, ¿cómo se debe limpiar una piel grasa? La respuesta la tiene Raquel González, cosmetóloga y creadora de Byoode, quien explica el paso a paso. Primero, usar "sin miedo" un aceite que emulsione bien con agua porque ayuda a retirar otros aceites. A continuación, entra en juego algún gel para limpiar el poro y exfolie suavemente "mediante hidroxiácidos", unos activos capaces de ayudar "a desprender las células acumuladas y a evitar que el sebo quede atrapado en el poro", detalla González.

Piel sensible: con cuidado para no dañarla

Para Mireia Fernández, directora dermocosmética de Perricone MD, lo principal es tener una piel "limpia, flexible y cómoda". Además, advierte del riesgo de recurrir a toallas ásperas, frotar excesivamente y el agua muy caliente porque puede producir enrojecimiento y debilitar la función barrera. Y alerta: "si aparecen picor o calor después del aclarado", es porque la fórmula o la forma de aplicar el producto no están funcionando.

Mujer aplicándose un limpiador facial | Pexels

La manera más adecuada es utilizar "un aceite soluble en agua" para quitar el protector solar y el maquillaje sin frotar, añade Irene Serrano. Tras ello, lo ideal es "un gel poco espumoso, sin perfume y con ingredientes como glicerina, betaína o ceramidas" para mantener la hidratación. Asimismo, sugiere hacer solo una única limpieza si durante el día no se ha usado maquillaje ni protector.

Piel normal: no perder la hidratación

Aquí, lo interesante es tener limpia la piel manteniendo la hidratación. Eso se consigue combinando "un bálsamo nutritivo con un limpiador neutro con antioxidantes", recomienda González, y añadirle "limpiadores ricos en antioxidantes" poco astringentes.