CONSEJOS DE EXPERTO

Cómo cuidar el cabello después de los 50 en verano: los errores que debes evitar

El sol, el cloro, la sal y los cambios hormonales propios del envejecimiento pueden debilitar el cabello a partir de los 50. Un experto explica cuáles son los errores más habituales y cómo evitarlos para mantener una melena sana.

Mujer con el pelo canoso Pexels

El verano no sólo pone a prueba la piel, sino que también es una de las épocas más exigentes para el cabello. El sol, la sal, el cloro, las altas temperaturas y los lavados más frecuentes pueden hacer que la melena pierda brillo, hidratación y elasticidad.

Cuando a eso se le suman los cambios biológicos asociados al envejecimiento y a la menopausia, el impacto en la salud capilar se vuelve todavía más evidente. Y es que a partir de los 50 años, muchas mujeres experimentan cómo su cabello se vuelve más fino, seco, menos denso y más difícil de peinar.

"El mayor error es tratar el pelo a los 55 como si tuvieras 35", advierte Javier Mateo, peluquero, estilista y cofundador de THE LAB Beauty Studio. El experto advierte que el cabello cambia porque cambia el organismo, y que tenemos que adaptar sus cuidados a sus nuevas necesidades.

En este artículo te contamos cuáles son los 10 errores más comunes sobre el cuidado del cabello a partir de los 50 y qué debes hacer para tenerlo más saludable que nunca.

Mujer mayor tratándose el cabello | Pexels

En la ducha

Uno de los principales fallos es la falta de renovación en los productos de higiene. Con la edad disminuye la producción de sebo y la fibra pierde hidratación natural, lo que hace que los champús de gran poder detergente resulten contraproducentes.

"Hay que revisar la rutina igual que revisamos nuestra cosmética facial", recuerda el experto. "Lo que funcionaba hace veinte años puede dejar de responder a las necesidades actuales del cabello", detalla.

Asimismo, también existen falsas creencias sobre lavarse o no el pelo todos los días: "Una mujer de 60 con cuero cabelludo graso puede necesitar más lavados que otra mucho más joven con cabello seco", relata Javier. "El objetivo no es lavar menos, sino lavar mejor", reflexiona.

Mujer mayor que se acaba de lavar el pelo | Pexels

El estilista afirma que "muchas veces son pequeños gestos los que más castigan el cabello sin que nos demos cuenta", confirmando el mito del agua caliente: "Bajar ligeramente la temperatura del agua puede marcar una diferencia enorme".

Errores de aplicación y protección

En esta etapa, el acondicionador pasa a ser un pilar obligatorio, aunque el exceso de producto o su mala colocación puede arruinar el volumen. "Muchas mujeres intentan compensar la sequedad utilizando productos muy nutritivos, pero terminan perdiendo volumen y ligereza", explica el peluquero. "Lo importante es elegir bien la textura y aplicarla de medios a puntas", advierte.

A esto también se suma el descuido frente a la radiación UV, que deteriora la fibra y altera el color: "Protegemos la piel del sol, pero nos olvidamos del pelo", reflexiona el profesional. "Hoy existen protectores capilares muy ligeros que ayudan muchísimo a preservar el brillo y la calidad de la fibra", destaca.

Mujer tratándose el cabello | Pexels

El corte y el color

Mantener melenas excesivamente largas cuando disminuye la densidad suele provocar un efecto plano que no favorece el rostro. "El corte deja de ser solo una cuestión estética, puede aportar volumen, suavizar las facciones y rejuvenecer sin artificios", afirma el experto.

Esta norma se aplica también a quienes deciden lucir sus canas, una textura más porosa que requiere dinamismo: "Las canas necesitan movimiento, cuando el corte tiene forma y ligereza, el gris se convierte en algo sofisticado y elegante".

Mujer peinándose su melena canosa | Pexels

Y, la elección del color y el trato a las melenas rizadas también marcan la diferencia: "Los tonos miel, beige, vainilla o champán suelen rejuvenecer más porque aportan luz y dimensión sin resultar artificiales", apunta el estilista, que también aconseja cambiar la raya o usar fundas de satén para los rizos.

"La belleza hoy tiene mucho más que ver con acompañar lo que el cabello necesita que con luchar contra el paso del tiempo", reflexiona Javier. "Un cabello sano, con movimiento y bien trabajado siempre resulta más favorecedor que perseguir una imagen congelada en el tiempo", concluye.