Tecnologías
La presidenta de la Sociedad Española de Medicina de la Adolescencia, María Salmerón, señaló que la evidencia clínica muestra "un problema muy serio de salud física y mental, y de neurodesarrollo".
La Plataforma Control Z plantea un cambio profundo en la relación de los menores con las pantallas. El colectivo, integrado por asociaciones científicas y entidades sociales, propone retrasar la entrega del primer teléfono móvil con acceso a Internet hasta los 16 años y limitar de forma estricta el uso de dispositivos en la infancia.
Según expone la plataforma, la exposición temprana y continuada a móviles y redes sociales se vincula con problemas de desarrollo neurológico, alteraciones del sueño, dificultades de aprendizaje y un aumento de los trastornos de salud mental en niños y adolescentes. Control Z sitúa la hiperconexión digital como un problema de salud pública y pide que familias, administraciones y plataformas tecnológicas asuman responsabilidades.
Entre las medidas que defiende Control Z destacan varias recomendaciones concretas: impedir el acceso a pantallas antes de los seis años, limitar su uso hasta los doce, retrasar la entrega del primer smartphone hasta los 16 años e impedir la entrada en redes sociales antes de esa edad. La plataforma aboga además por pactos familiares que regulen tiempos y contenidos y por recuperar espacios de actividad física y relación presencial.
Los especialistas que respaldan la iniciativa señalan que el uso intensivo de móviles y otros dispositivos se relaciona con menos horas de sueño, menor movimiento, más problemas de atención y una mayor presencia de ansiedad, depresión y otros trastornos emocionales entre menores. Citan también estudios que apuntan a un incremento notable de los problemas de salud mental en población infantil y adolescente en la última década.
La Plataforma Control Z ha presentado el manifiesto "Pacto de Familias, sin móviles hasta los 16 años", con el que propone retrasar la entrega del primer smartphone y limitar de forma estricta el uso de pantallas en la infancia. Su directora, Mar España, explicó que por primera vez se ha logrado que "el sector sanitario y expertos alerten de los riesgos de las pantallas" y pidió "una desescalada" en la introducción de la tecnología en la enseñanza.
Según sus recomendaciones, de 0 a 6 años debería haber "0 horas de pantallas"; de 6 a 12 años, una hora diaria; y, a partir de los 12 años, un máximo de dos horas. Además, la plataforma plantea no dar un smartphone antes de los 16 años y no permitir el acceso a redes sociales a menores de esa edad, en pleno proceso de construcción de identidad, valores y relaciones afectivo-sexuales.
Mar España advirtió de que entregar un smartphone sin límites genera "barra libre digital" y sostuvo que "el algoritmo va a buscar al menor, a engancharle y a darle contenidos para los que no está preparado". Planteó que exista responsabilidad penal de las plataformas cuando se induce al suicidio, se difunden contenidos autolesivos o no se verifica la edad.
La presidenta de la Sociedad Española de Medicina de la Adolescencia, María Salmerón, señaló que la evidencia clínica muestra "un problema muy serio de salud física y mental, y de neurodesarrollo", con cuadros de ansiedad, depresión, autolesiones y conductas autolíticas, favorecidas por el acceso a información dañina. Recordó que "los expertos recomiendan no más de dos horas al día" y alertó de que muchos menores "están dejando de salir, de hacer deporte, de vivir la vida real".
El director técnico y portavoz de ANAR, Benjamín Ballesteros, cifró en un 56% los casos de acoso escolar con componente ligado al mal uso de la tecnología y avisó del aumento de la incidencia de la inteligencia artificial: "El 16% de los agresores reconoce haberse metido con alguien utilizando IA", mediante WhatsApp, TikTok o videojuegos, con robo de imágenes y creación de vídeos y audios manipulados.
Marina Fernández, coordinadora estatal de ALM, planteó acuerdos entre familias "de una misma clase, barrio o municipio" para retrasar la entrega del móvil hasta los 16 años y "rebajar la presión social".
La fiscal de Sala de Menores, Teresa Gisbert, subrayó que el acceso muy temprano a redes sociales, unido a la falta de educación sobre los contenidos, el uso excesivo y la reducción de horas de sueño, constituye "un problema de salud mental y una responsabilidad social". Recordó que han aumentado las denuncias por redes sociales y reclamó "un pacto de Estado" para afrontar unas conductas que ya tienen consecuencias jurídicas.
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