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Vuelta al trabajo

¿Sigues de vacaciones pero ya estás pensando en la oficina? La ansiedad anticipatoria explica este fenómeno

A muchos trabajadores la vuelta a la rutina les empieza a preocupar antes de terminar las vacaciones. Pensar en los correos, los horarios o la carga de trabajo puede generar ansiedad incluso cuando todavía quedan días de descanso.

Imagen de una mujer en la playa con una tablet Europa Press

Todavía están en la playa, de viaje o disfrutando de unos días libres, pero mentalmente ya están en la oficina. El primer día de trabajo, los madrugones, los correos pendientes o todo lo que tendrán que hacer al regresar empiezan a ocupar sus pensamientos.

Es lo que los psicólogos denominan ansiedad anticipatoria: una respuesta de ansiedad que aparece ante una situación futura que todavía no ha ocurrido. En el caso de las vacaciones, la mente se adelanta a la vuelta al trabajo y empieza a imaginar cómo será ese regreso.

El fenómeno está cobrando protagonismo estos días, cuando miles de trabajadores afrontan el final de las vacaciones de verano.

Cuando el descanso deja de ser descanso

La ansiedad anticipatoria puede hacer que la persona deje de centrarse en lo que está haciendo en ese momento y empiece a preocuparse por escenarios futuros. La bandeja de entrada que espera al volver, las reuniones, los horarios o una carga de trabajo que se anticipa como excesiva pueden convertirse en pensamientos recurrentes. De esta forma, el trabajo empieza a ocupar espacio mental incluso cuando la persona todavía está de vacaciones.

Los especialistas advierten de que anticipar determinadas situaciones es una capacidad normal que puede ayudarnos a prepararnos. El problema aparece cuando esa anticipación genera un malestar excesivo o impide disfrutar del presente.

No es lo mismo que el síndrome postvacacional

La ansiedad anticipatoria tampoco debe confundirse con el denominado síndrome postvacacional. Este último es una expresión popular para describir las dificultades de adaptación que algunas personas experimentan al regresar a la rutina, pero no constituye un diagnóstico clínico reconocido.

La diferencia está, en parte, en el momento en el que aparece el malestar. En la ansiedad anticipatoria, la preocupación puede comenzar antes de volver al trabajo, mientras que las dificultades postvacacionales se producen durante el proceso de reincorporación a la rutina.

El cerebro se adelanta a septiembre

Uno de los principales problemas es que la preocupación por el futuro puede terminar robando tiempo al presente. En lugar de disfrutar de los últimos días de vacaciones, la persona comienza a pensar en todo aquello que tendrá que afrontar cuando regrese.

Los expertos recomiendan no intentar eliminar a la fuerza esos pensamientos, sino identificarlos como preocupaciones sobre algo que todavía no ha ocurrido y volver la atención a lo que está sucediendo en ese momento. También puede ayudar preparar de forma progresiva el regreso y evitar que toda la carga de trabajo se concentre en los primeros días.

¿Cuándo debería preocuparnos?

Sentir cierto nerviosismo ante la vuelta a la rutina no significa necesariamente que exista un problema de salud mental. La preocupación puntual puede formar parte de una reacción normal ante un cambio de horarios y obligaciones. Sin embargo, si la ansiedad es intensa, persiste, afecta al sueño o interfiere de forma importante en la vida cotidiana, los especialistas recomiendan consultar con un profesional.

Porque para algunas personas las vacaciones no terminan cuando hacen la maleta. Terminan mucho antes: cuando la cabeza empieza a pensar en todo lo que les espera a la vuelta de las vacaciones.