Crisis Ceuta
Sabah Hamed, la ceutí que atiende a 400 migrantes al día en su casa con comida, ropa y duchas
Fue distinguida con el Premio María de Eza en 2022 por la labor solidaria que desempeñó durante la crisis migratoria de mayo de 2021.
La vivienda de la ceutí Sabah Hamed, ubicada en la barriada de Los Rosales, se ha transformado desde el pasado sábado en un improvisado centro de ayuda humanitaria para cientos de migrantes que permanecen en Ceuta tras la entrada masiva registrada la pasada semana. Cada día, en su domicilio, reparte comida, agua, ropa y productos de higiene, además de ofrecer la posibilidad de ducharse y asearse a quienes llegan en condiciones precarias.
Hamed, distinguida con el Premio María de Eza en 2022 por la labor solidaria que desempeñó durante la crisis migratoria de mayo de 2021, asegura que atiende a unas 400 personas diarias con el apoyo de una decena de voluntarias y gracias a las donaciones de vecinos y entidades de la ciudad.
La iniciativa proporciona comida caliente, bocadillos, ropa limpia, calzado y artículos de higiene personal. Las voluntarias también realizan curas de heridas leves y distribuyen productos de higiene íntima para mujeres. No obstante, Hamed explica que no puede ofrecer alojamiento debido a la falta de espacio en su vivienda.
"Intentamos, al menos, que se duchen, porque hay gente que lleva desde el jueves sin asearse y sin comer. Intentamos ayudar con ropa limpia", ha señalado en declaraciones a Europa Press. Entre las situaciones que más le preocupan destaca la presencia de menores y mujeres embarazadas entre las personas que acuden a pedir ayuda.
Para garantizar la intimidad, las duchas se organizan por separado. Los hombres utilizan una instalación habilitada en la azotea de la vivienda, mientras que las mujeres emplean el baño del interior de la casa, que las voluntarias limpian de forma constante para facilitar su uso.
Hamed señala que algunos de ellos ya estuvieron en Ceuta durante la crisis migratoria de 2021 y han regresado tras la entrada masiva de la pasada semana. Entre los voluntarios se encuentra Reduan Seblali, un marroquí de 30 años procedente de Tetuán que llegó a la ciudad durante la avalancha del pasado jueves y que ahora colabora repartiendo bocadillos y organizando el acceso a las duchas.
Gran parte de los alimentos, la ropa y el calzado proceden de donaciones de particulares y asociaciones. Además, Hamed ha recuperado material sobrante de anteriores campañas solidarias, como tiendas de campaña y sacos de dormir, que entrega a las personas que permanecen escondidas en los montes o en distintos puntos de la ciudad.
La labor solidaria se desarrolla mientras miles de migrantes continúan en Ceuta. Según la Delegación del Gobierno, alrededor de 2.500 personas permanecen en la ciudad, aunque el presidente de la Ciudad Autónoma, Juan Vivas, considera que la cifra podría ser superior. Ante esta situación, Hamed ha vuelto a pedir la colaboración de la ciudadanía mediante la donación de alimentos, ropa y productos de primera necesidad. "Tenemos que ayudar, por humanidad", ha concluido.