Hantavirus
El presidente ha señalado que espera que mañana hayan podido evacuar a todos los pasajeros del crucero.
Tenerife ha sido escenario este domingo de un operativo sin precedentes para desembarcar a 14 españoles y a un epidemiólogo de la OMS tras el brote de hantavirus detectado en un barco. Los evacuados han sido trasladados desde el puerto de Granadilla hasta Madrid, donde cumplirán cuarentena en el Hospital Gómez Ulla.
Pedro Suárez, presidente de la Autoridad Portuaria de Santa Cruz de Tenerife, ha explicado a Antena 3 Noticias cuál ha sido el instante más delicado de esta crisis. "Quizá en algún momento la falta de información por parte de las distintas instituciones que han participado, pero se ha solventado todo", ha señalado. En este sentido, ha destacado que el proceso se ha desarrollado con "profesionalidad".
El presidente ha querido dejar claro que todo va según lo previsto. "Quiero transmitir tranquilidad, no hay ningún tipo de riesgo", ha aseverado.
Preguntado por si era importante que el barco permaneciera fondeado el menor tiempo posible, ante la previsión de que mañana puedan empeorar las condiciones del mar, Suárez ha reconocido la complejidad del operativo y la necesidad de actuar con rapidez para evitar que los traslados se vean comprometidos.
"Tenemos un porcentaje de pasajeros evacuados y la meteorología nos dice que tendremos unas condiciones buenas para este tipo de traslado. Vamos a aprovechar esa ventana para que mañana esté finiquitado este proceso", ha indicado.
Para este lunes por la tarde está prevista la llegada de un avión de Australia, que trasladará a los nacionales de ese país, de Nueva Zelanda y del área asiática. La mañana del lunes se aprovechará para hacer el repostaje del buque dentro del puerto de Granadilla.
Durante el tiempo que se prolongue la cuarentena, que se irá determinando en función de la evolución de la situación, se llevará a cabo una vigilancia activa, que incluye el registro de la temperatura dos veces al día para detectar precozmente cualquier síntoma compatible con la infección, los cruceristas deberán permanecer en habitaciones individuales y sin recibir visitas.
En el caso de que alguno desarrollara síntomas como fiebre, disnea, mialgias o vómitos, será trasladado de inmediato a una habitación de aislamiento con presión negativa. Allí se les practicará una PCR en sangre y en suero, y si resulta negativa pero continúa con síntomas, se le repetirá una prueba 24 horas después.
Si siguen persistiendo los síntomas y no hay otro diagnóstico que sea compatible o que sea razonablemente certero, se repetirá cada 48 horas.
En la planta de aislamiento ocuparán cada uno una habitación individual, en la que estarán asistidos por dos enfermeras y un auxiliar de enfermería y por personal médico exclusivo y altamente cualificado.
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