Violencia de género
La Policía Nacional libera a una mujer tras dos años de violencia y encierros a manos de su pareja
La víctima era encerrada en su domicilio mientras el presunto agresor salía a repartir estupefacientes.
Una mujer ha sido liberada de su agresor en Málaga tras aprovechar una consulta médica para susurrarle al personal sanitario su situación. La víctima llevaba más de dos años sometida a continuos episodios de violencia y era encerrada en su apartamento cuando el agresor salía a realizar repartos relacionados con el tráfico de estupefacientes.
La Policía Nacional ha colaborado junto con el Equipo de Atención a la Mujer (EAM) del Distrito Sanitario Málaga-Valle del Guadalhorce. Su rápida coordinación y colaboración consiguieron que se activaran los protocolos de protección e investigación de manera inmediata.
Un control absoluto sobre ella
Tras investigar el caso, se ha determinado que la mujer permanecía bajo control absoluto por parte de su agresor, que se dedicaba a encerrarla en el domicilio cuando salía a repartir estupefacientes. Gracias a las declaraciones de la víctima, la policía pudo aprovechar una de las salidas del hombre para establecer un dispositivo de vigilancia. Finalmente, pudieron interceptar y detener al presunto autor en el mismo momento que procedía a realizar un intercambio de droga.
Una vez culminada la detención del agresor, funcionaros de la UFAM accedieron a la vivienda y se cercioraron de que la víctima se encontraba en plenas condiciones físicas. Ya fuera de peligro, la mujer pudo denunciar una situación que llevaba años acechándola.
Hallan droga, armas blancas y dinero en el registro de la vivienda
Tras la detención, y con la correspondiente autorización judicial, los agentes registraron el domicilio del presunto agresor, donde intervinieron diversas sustancias estupefacientes, una balanza de precisión, útiles para el corte y distribución de droga, dinero en efectivo y varias armas blancas.
La investigación también reveló que el detenido contaba con antecedentes penitenciarios por un delito de homicidio doloso, circunstancia que, según la Policía Nacional, utilizaba para intimidar tanto a la víctima como a su entorno. Finalmente, el hombre fue puesto a disposición judicial como presunto autor de delitos de malos tratos habituales en el ámbito de la violencia de género, agresión sexual continuada, detención ilegal, amenazas, coacciones y un delito contra la salud pública.