Condena
Los delitos por los que han sido condenados ambos progenitores son los de violencia psíquica y abandono de familia. Sin embargo, fueron absueltos del de detención ilegal.
Dos años y diez meses de prisión. Esa es la condena que han recibido los padres acusados de encerrar a sus hijos en un chalet de Fitoria (Oviedo).
Por el delito de violencia psíquica habitual el tribunal ha impuesto a cada uno de los progenitores una pena de dos años y cuatro meses de cárcel. Mientras que por el delito de abandono de familia se condena a cada uno a otros seis meses de cárcel.
Además, estarán inhabilitados durante 3 años y cuatro meses para el ejercicio de la patria potestad, tutela, guarda y acogimiento, además de tener prohibido aproximarse a los menores a menos de 300 metros de su domicilio.
Se suma a la condena una indemnización para cada uno de los menores de 30.000. Del delito de detención ilegal han sido absueltos.
Durante el juicio, el matrimonio rechazó que los menores estuvieran detenidos ilegalmente. Su abogado manifestó que la familia había optado por vivir aislados, describió una situación en la que predominaba el "miedo insuperable" tras haber estado enfermos durante un periodo prolongado.
Fiscalía y acusación particular pidieron para cada uno de ellos 25 años y cuatro meses de prisión. "No es una situación ortodoxa, pero, desde luego, no es una situación criminal. Es una cuestión puramente asistencial de una familia con problemas y un comportamiento anómalo", defendió el abogado del padre.
La situación de los pequeños se descubrió por la voz de alerta que dio una vecina. "Oigo gritos de niños de vez en cuando, he visto moverse las cortinas de algunas habitaciones", dijo la denunciante. En la casa de los horrores de Asturias vivían los tres niños, dos gemelos de ocho años y su hermano de diez y llevaban cuatro años encerrados en su vivienda familiar. Con ellos residían los progenitores, un matrimonio de origen alemán y estadounidense.
Según el informe emitido por la Fiscalía, los niños de 10 y 8 años "caminaban encorvados con las piernas arqueadas, con dificultades para subir y bajar escaleras". El uso de mascarilla era obligatorio para los menores. De la misma manera, no entraban en contacto con ningún otro ser humano, puesto que no tenían permitido salir ni al jardín. Según el escrito emitido por la Fiscalía, los niños no habían sido escolarizados, por lo que no sabían leer ni escribir. Los niños no conocían ni a familiares ni a ninguna otra persona distinta de sus padres. Los servicios sociales ya se han hecho cargo de su tutela.
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