CEUTA
El miedo y la incertidumbre llevan a dos madres a abandonar Ceuta y regresar a Galicia
Silvia y Bea son dos coruñesas que, después de varios años viviendo en la ciudad autónoma, han decidido regresar a Galicia con sus hijas. Ambas aseguran sentirse abandonadas y desprotegidas tras la entrada masiva de migrantes registrada a finales de julio.
Desde la llegada de decenas de miles de migrantes procedentes de Marruecos a Ceuta a finales de julio, algunos residentes han decidido abandonar temporalmente la ciudad autónoma ante la sensación de miedo e inseguridad.
Es el caso de Silvia, coruñesa de nacimiento. Después de seis años viviendo en Ceuta, el pasado 31 de julio decidió marcharse junto a su hija de dos años y con apenas un par de maletas. Allí tuvo que dejar a familiares y amigos, empujada por el temor a cómo pudiera evolucionar la situación en su tierra adoptiva tras lo que ella califica de "invasión".
"Nosotras nos vinimos para aquí, mi niña de dos años y yo, el 31 de julio, por miedo a la invasión y a todo lo que estábamos viviendo. Ya el día 30 se veía que algo iba a pasar. De hecho, a nosotros nos mandaron teletrabajar por seguridad y nos llamaron de la guardería de la niña para que fuésemos a recogerla por todo lo que estaba ocurriendo. El jueves por la noche aquello fue una locura total y el viernes cogimos el primer barco que pudimos", relata.
Silvia asegura que nunca ha vivido una guerra, pero considera que la sensación experimentada aquellos días pudo ser similar.
"Yo nunca he vivido una guerra, no sé cómo es, pero creo que esto es lo más parecido. Tener que cogerlo todo y no saber qué va a pasar. La sensación de decir: estoy dejando mi casa, no sé cuándo voy a volver, necesito seguridad para mi hija... Eso no se lo deseo a nadie. Veías que la frontera estaba abierta, que no había nadie controlando aquello... Pasé un miedo atroz", explica.
Asegura que a los ceutíes "les han parado la vida desde el 31 de julio" y se considera "afortunada" por haber tenido la posibilidad de regresar a Galicia.
En una situación similar se encuentra Bea, quien también decidió volver a Galicia para evitar que su hija de ocho años percibiera la tensión existente en las calles ceutíes. Según afirma, "ahora mismo no hay vida en Ceuta para los niños".
Con pesar, sostiene que en la ciudad autónoma, "por mucho que se quiera decir, no hay normalidad". "Desde que se produjo este asalto masivo, nada ha vuelto a ser lo que era. Ha pasado un mes y la situación sigue siendo exactamente igual", lamenta.
Bea también dice sentirse abandonada y reconoce que le angustia la incertidumbre sobre el futuro. "Nos han abandonado, no hemos tenido ningún tipo de respuesta clara sobre absolutamente nada. Ceuta ha sido como una pasarela de moda a la que han venido todos los ministros, cada uno a decir lo que consideraba", critica.
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Cinco semanas después de la entrada masiva, Silvia y Bea siguen preguntándose cuándo volverá la normalidad a las calles de Ceuta y en qué momento podrán regresar con sus hijas a la ciudad en la que habían construido sus vidas.