Accidente Adamuz
Las víctimas del accidente ferroviario comienzan a organizarse para defender sus derechos y reclamar responsabilidades mientras el proceso judicial avanza lentamente. Han dado el paso para formar una plataforma con la idea de impulsar una demanda colectiva.
Treinta y un días después del accidente ferroviario de Adamuz, el recuerdo del impacto sigue intacto en la memoria de quienes viajaban en esos trenes aquella fría tarde de domingo.
Las cifras del siniestro, 46 fallecidos y más de 120 heridos, resumen la magnitud de la tragedia, pero no llegan a explicar el alcance de sus consecuencias. Para muchos supervivientes, el accidente no terminó en las vías: continúa cada día, en forma de secuelas físicas, trámites pendientes y heridas emocionales que aún no cicatrizan.
En este contexto, los afectados han decidido dar un paso al frente y organizarse. En los próximos días quedará formalmente constituida una plataforma que reunirá a víctimas y familiares con un doble objetivo: ofrecer apoyo mutuo y preparar una estrategia jurídica conjunta que permita presentar una demanda colectiva. Mario Samper, uno de los pasajeros del Alvia Madrid-Huelva y uno de los impulsores de la iniciativa, se ha convertido en una de las voces visibles de este movimiento incipiente.
“Todos los días vuelvo al tren y a aquella noche”, confiesa Samper, que viajaba en uno de los vagones. Desde entonces, su vida, como la de muchos otros pasajeros, ha quedado marcada por recuerdos recurrentes y una sensación de fragilidad que aún persiste. “Todos seguimos con problemas todavía, sobre todo por la noche, cuando la luz se apaga”, añade, en referencia a las secuelas psicológicas que arrastran numerosos supervivientes.
La plataforma, abierta a afectados de toda España, pretende servir como punto de encuentro y coordinación. Más allá del respaldo emocional, el propósito es claro: personarse en el procedimiento judicial y exigir responsabilidades. Según explica Samper, los estatutos ya están redactados y la constitución oficial es inminente. La intención es que ningún afectado tenga que enfrentarse en solitario a un proceso que se prevé largo y complejo.
El camino judicial apenas ha comenzado. El Juzgado de Instrucción número 2 de Montoro continúa recopilando pruebas y analizando informes técnicos para esclarecer las causas del accidente. Mientras tanto, las víctimas afrontan la incertidumbre de un proceso que podría prolongarse durante años. Algunas aún permanecen hospitalizadas y muchas siguen sometidas a tratamiento médico o psicológico. “Aún no sabemos que es lo que ocurrió, nos enteramos por la prensa, nadie nos ha informado de nada” asegura. “Los supervivientes queremos saber la verdad", espeta haciendo referencia a que se depuren todas las responsabilidades “y que algo así no vuelva a ocurrir” concluye.
"Me parece bochornoso que los políticos nos utilicen para hacer caja", lamenta Samper haciendo referencia a las intervenciones públicas de diferentes líderes sobre el siniestro. A pesar de la atención sanitaria recibida y de las medidas anunciadas por las administraciones, muchos supervivientes sienten que el proceso de recuperación, tanto personal como legal, apenas ha comenzado. La creación de esta plataforma representa, para ellos, una forma de recuperar el control y evitar que lo sucedido quede diluido en el tiempo.
Un mes después, la prioridad de las víctimas ya no es solo sanar, sino también asegurarse de que su voz sea escuchada. Porque, como repiten quienes sobrevivieron a aquella noche, el accidente no terminó cuando los trenes dejaron de moverse. Para ellos, sigue presente cada día.
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