Mallorca
En la sesión del juicio con jurado en la Audiencia Provincial, se han reproducido varias llamadas telefónicas que fueron intervenidas a la madre días después de los hechos.
Hay que retroceder hasta noviembre de 2023 para acercarnos a este caso. Una bebé murió tras ser arrojada a un contenedor en Porto Cristo, Mallorca. El médico forense que analizó los informes de las autopsias concluía finalmente que el feto nació vivo, pero con expectativas de vida de "pocos minutos".
Ahora, se van conociendo nuevos detalles. Este miércoles, en la sesión del juicio con jurado en la Audiencia Provincial, se han reproducido varias llamadas telefónicas que fueron intervenidas a la madre días después de los hechos. "Lo tenía que haber tenido aquí y haberlo echado al campo", le dice a la otra persona, que le insiste en que no acuda a la comisaría hasta que no le practiquen la autopsia a la bebé. Le insiste a la otra persona que "lo hicimos mal", quien le señala que la bebé no tenía posibilidades de sobrevivir y que se refiere al aviso de una vecina al 112 que sospechó del tío de la bebé al verlo merodear por los contenedores.
"No pensé que me iban a pillar"
En otro momento de la conversación, la mujer cuenta que su abogado le había explicado que si la autopsia revelaba que la bebé estaba viva en el momento de ser arrojada al contenedor, podía ser condenada a 15 años de cárcel por asesinato. "El bebé estaba vivo", le responde la interlocutora. "Me he metido en un follón bien grande. No pensé que me iban a pillar. Mucha gente lo ha hecho y no la han pillado", decía en otro momento.
Durante el interrogatorio en el que solo respondía a su abogado, la acusada ha mantenido que desconocía que estuviera embarazada y que la tarde de los hechos, tras empezar a encontrarse mal, pidió a su hermana que le acompañara al hospital de Manacor. Fue al centro hospitalario, explicaba, cuando se puso de parto. "Miro un segundo y veo mucha sangre. Sólo pedí que me dieran algo para limpiarme. Me salió todo y se lo di" (al tío y también acusado), indicaba.
La madre ha asegurado que no sabía que el feto estaba vivo. "El mayor error de mi vida fue tirarlo a la basura. En ningún momento pensé que estaba vivo. Solo vi sangre, no lo hubiera hecho", afrima.
El tío de la niña y también acusado, ha señalado que arrojó al contenedor el amasijo de trapos que le dio la mujer sin saber que era un feto. La hermana de la madre, también acusada, en este caso de omisión del deber de socorro, ha asegurado que no vio ningún feto.
En su informe final, la fiscal ha pedido que la madre y el tío del neonato sean condenados a prisión permanente revisable. La hermana de la madre también está acusada. El Ministerio Público pide para ella una multa de 5.400 euros como supuesta autora de un delito de omisión del deber de socorro.
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