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11-S

Juan Cándido, superviviente español del 11-S: “Si tardan un poco más en meterme en la ambulancia, me quedo bajo los escombros”

Se quedó lesionado y amarrado a una camilla a pocos metros de las Torres Gemelas cuando comenzó el derrumbe.

Juan Cándido Castro Casais, de Ribeira (A Coruña), estaba trabajando en Nueva York el 11 de septiembre de 2001. Se encontraba en un edificio junto a las Torres Gemelas cuando él y sus compañeros escucharon un estruendo y sintieron temblar todo.

"Vimos de repente explotar el edificio", recuerda. Su encargado fue tajante: "Esto es la guerra".

Poco después, un golpe lo dejó inconsciente. Cuando despertó estaba en el vestíbulo. Su encargado y un supervisor consiguieron sacarlo a la calle.

Los servicios de emergencia lo colocaron en una camilla y le inmovilizaron el brazo. También le pusieron un collarín. Juan apenas podía moverse. Las Torres Gemelas estaban a unos 15 metros.

"Lo peor fue estar ahí, inmovilizado, viendo que la gente se tiraba abajo, viendo el escándalo, gente herida y tú sin poder hacer nada".

Quería levantarse y escapar, pero no podía. Entonces impactó el segundo avión “Empieza la gente a gritar”. Juan seguía en el suelo mientras los equipos de emergencia intentaban atender a quienes estaban allí. Finalmente consiguieron trasladarlo.

“Cuando me meten en la ambulancia, los enfermeros ya estaban gritando. Salimos de allí como alma que lleva el diablo”. Apenas habían arrancado cuando una de las torres se desplomó.

"Si no me sacan, me quedo debajo"

Juan no supo entonces que había caído. Se enteraría en el hospital, donde fue atendido junto a otros supervivientes. "Si no me sacan, me quedo debajo". Calcula que fue cuestión de minutos.

“Tuve más vidas que nadie. Nací arriba y nací otra vez fuera”. Las lesiones le dejaron secuelas, especialmente en el brazo y el hombro. También quedaron recuerdos difíciles de encajar. Algunos aparecieron años después.

“Los años te van dejando ver más. Hay imágenes que tenía bloqueadas y que aparecen”. Ahora, vídeos y fotografías que circulan por las redes sociales vuelven a llevarlo a aquel día. También mantiene contacto con otras personas que vivieron los atentados.

Y recuerda a quienes le ayudaron. Un hombre estadounidense se acercó cuando Juan estaba en la calle. Se quitó el jersey y se lo puso sobre la cabeza para protegerlo.

Nunca pudo darle las gracias: "Hay gente que me salvó la vida"

Durante años evitó volver al lugar. Ahora quiere regresar. Nueva York sigue siendo una ciudad importante para él, aunque vinculada para siempre a aquel 11 de septiembre. Veinticinco años después, todavía hay sonidos e imágenes que le devuelven a aquellos minutos imposibles de olvidar.