Canarias
'Al Golpito', el proyecto deportivo y social en Canarias que mejora la vida de las personas mayores
Estimular la mente, cuidar las emociones y tejer vínculos con otras personas son algunos de los principales objetivos de este proyecto.
En el archipiélago canario existe una expresión popular que resume toda una filosofía de vida: decir “al golpito” significa hacer las cosas con calma, sin prisas, paso a paso, saboreando cada instante frente a la velocidad del mundo moderno.
Bajo este trasfondo cultural nace el proyecto «Al Golpito», un amplio programa de innovación social promovido por el Ejecutivo autonómico en estrecha colaboración con las fundaciones de la Unión Deportiva Las Palmas y el Club Deportivo Tenerife.
El programa está pensado para unir a los mayores de las islas, y aunque su gran gancho es el fútbol caminando (walking football —una modalidad sin correr, sin golpes y pensada para que todos disfruten con total seguridad—), la experiencia va mucho más allá de un balón rodando en el césped.
Encuentros y talleres
Las jornadas se llenan de risas, talleres de memoria, excursiones, cultura y encuentros muy especiales donde los abuelos y abuelas comparten risas y charlas con jóvenes deportistas. El objetivo es llevar de la mejor manera posible la soledad no deseada, haciendo que cada participante se sienta escuchado, útil y parte de una gran familia.
La capacidad del proyecto para llegar a todos los rincones es, sin duda, otro de sus grandes éxitos. Lejos de concentrarse únicamente en las grandes ciudades, la red ha tejido puentes de bienestar poco a poco por los municipios de las ocho islas, llegando a lugares donde los mayores suelen tener menos opciones de ocio activo. Este despliegue territorial convierte cada encuentro semanal en una auténtica fiesta de barrio, donde el vecindario se involucra, acompaña y celebra los pequeños logros cotidianos de sus mayores.
Asimismo, la alianza con las fundaciones de los dos grandes clubes de fútbol canarios actúa como un impulso único. Cuando un escudo tan querido por la afición se asocia a una causa puramente social, se derriban todas las barreras. Los participantes no acuden a una actividad institucional convencional; visten sus colores con orgullo, se sienten parte de un equipo y recuperan una ilusión que fortalece su autoestima.
Las cifras de participación —un total de veintiún equipos activos y más de seiscientas personas beneficiarias — nos hablan de un gran alcance, pero el verdadero valor del proyecto se encuentra en el impacto emocional que deja en cada participante.