Avance
Esto ha sido un gran descubrimiento, ya que más de la mitad de los receptores experimentan un rechazo del nuevo órgano.
A pesar de los avances médicos, que el cuerpo rechace un trasplante de pulmón sigue siendo una de las mayores preocupaciones para aquellos quienes se van a someter a un trasplante. Más de la mitad de los receptores desarrollan complicaciones graves en los cinco años posteriores, sin que hasta ahora se comprendiera con claridad qué lo provoca.
Un nuevo estudio de Northwestern Medicine (Estados Unidos), ha analizado en detalle lo que ocurre dentro del pulmón trasplantado y ha identificado un patrón común en distintos estados de enfermedad crónica. Los resultados han mostrado una explicación biológica al daño progresivo del órgano y abren la puerta a nuevas estrategias terapéuticas que podrían cambiar cómo tratar el rechazo pulmonar.
El estudio ha descubierto que, después del trasplante y en estados de enfermedad crónica, surgen células anormales y las "conversaciones" entre ellas impulsan el desarrollo de daño pulmonar y el rechazo del trasplante.
Esto ha sido un gran descubrimiento, teniendo en cuenta que más de la mitad de los receptores de trasplantes de pulmón experimentan un rechazo del nuevo órgano en un periodo de cinco años tras el trasplante. pero el motivo por el cual esta es una complicación tan frecuente sigue siendo un misterio médico.
Estos hallazgos ayudan a responder al por qué ocurre el rechazo y también han estimulado la exploración de nuevos medicamentos para tratar este problema al igual que otras enfermedades que producen cicatrices en los pulmones.
En el nuevo estudio, tras evaluar casi 1,6 millones de células, los científicos distinguieron entre células anormales del pulmón del donante y células del sistema inmunitario del receptor. Descubrieron que las células estructurales derivadas del donante y las células inmunitarias del receptor se comunican entre sí de forma perjudicial, agravando el daño pulmonar. Los hallazgos podrían conducir a nuevos frentes farmacológicos y proporcionar información útil para pacientes con más enfermedades que producen cicatrices pulmonares, no solo para los receptores de trasplantes.
Los científicos también descubrieron un tipo de célula no especificada (células KRT17 y KRT5) que ayuda a la cicatrización pulmonar en diversas enfermedades, como la fibrosis pulmonar idiopática, la enfermedad pulmonar intersticial, la EPOC, el daño pulmonar por COVID-19 y el rechazo de trasplantes. Al recopilar datos de este conjunto de enfermedades pulmonares cicatriciales, los científicos crearon el primer mapa de referencia completo que muestra qué características moleculares comparten las distintas afecciones y cuáles son exclusivas de cada enfermedad.
El doctor Ankit Bharat, autor correspondiente y profesor de cirugía torácica en la Facultad de Medicina Feinberg de la Universidad Northwestern y director ejecutivo del Instituto Torácico Canning de Northwestern Medicine, explica que "el rechazo crónico de trasplantes de pulmón ha sido una 'caja negra'. Sabíamos que ocurría, pero desconocíamos exactamente por qué. Nuestro estudio proporciona la primera hoja de ruta celular y molecular completa de la enfermedad".
"Al comparar el rechazo crónico con otras enfermedades pulmonares cicatriciales, identificamos características comunes y únicas", explica Bharat, quien también es miembro del Centro Oncológico Integral Robert H. Lurie de la Universidad Northwestern. "Esto significa que los tratamientos desarrollados para una afección podrían ayudar a otras. Los beneficios se extienden mucho más allá de los pacientes trasplantados".
En Estados Unidos los cirujanos realizan aproximadamente entre 3.000 y 3.500 trasplantes de pulmón al año hasta la fecha se han realizado más de 69.000 en todo el mundo. La disfunción crónica del aloinjerto pulmonar (DCL), que abarca diversas manifestaciones de rechazo pulmonar crónico, sigue siendo la principal causa de muerte después del primer año del trasplante.
Actualmente, no existen tratamientos eficaces para la DCL una vez que se desarrolla, lo que deja a los pacientes con una única opción: el retrasplante.