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Galicia

Un empresario vigués reparte 4,5 millones de euros entre sus trabajadores tras vender la empresa

Pedro Pestana, fundador de la compañía tecnológica Marosa, lo tuvo claro desde el principio: "Compartirlo me hace feliz".

Imagen de Pedro Pestana ANTENA 3 NOTICIAS

No es algo habitual, al menos no en nuestro país, pero este emprendedor no lo dudó. Pedro Pestana, fundador de la compañía tecnológica Marosa, ha vendido su empresa por 112 millones de euros a la multinacional Wolters Kluwer y, tanto él como sus empleados, están de enhorabuena.

Las 120 personas que conforman la plantilla de Marosa tienen todo el agradecimiento del fundador, su orgullo, incluso su cariño, pero no solo de palabra. Lo tienen también en su cuenta bancaria. Y es que Pestana ha decidido repartir 4,5 millones de euros de la venta de la firma entre sus empleados, asumiendo con esa cifra tanto el importe neto abonado a la plantilla como los costes asociados de la Seguridad Social y la correspondiente tributación salarial.

El reparto responde a una convicción personal, asegura este emprendedor, y a un reconocimiento explícito del esfuerzo colectivo que ha permitido llevar la firma a este nivel de valoración. "Para mí era el único momento en que lo podía hacer. Lo hago para reconocer el trabajo de la gente porque lo creo de verdad", afirma Pestana.

"Hay gente que estuvo aquí desde el principio y lo dio todo"

El crecimiento y la posterior venta por 112 millones de euros han sido fruto de una labor compartida durante años, explica: "Hubo gente que estuvo aquí desde el principio y lo dio todo, que todavía hoy juega un papel fundamental. E incluso los que llevaban menos tiempo también han trabajado por la empresa. Como fue un proyecto de equipo y el resultado fue bueno, compartirlo me hace feliz", concluye.

La iniciativa, según explica, se concibió para no dejar a nadie fuera, beneficiando a todos los trabajadores independientemente del tiempo que llevaran en la firma. "Se repartió a todos los empleados de plantilla, hay uno que empezó el día antes de anunciarlo y también recibió un mínimo", detalla el empresario. A partir de esa cifra base, el importe se distribuyó en función del tiempo transcurrido en la organización y la responsabilidad del puesto: "Luego se distribuyó en función de la antigüedad que llevaran en la empresa y algo más a algunos directivos".

En la operación de venta de la firma se recogió como condición indispensable el mantenimiento de todos los puestos de trabajo, incluido el del propio Pestana, que ha asumido un cargo directivo a través de la multinacional Wolters Kluwer, de la que ya forman parte.

Marosa fue constituida como una startup para desarrollar una tecnología que permitiera centralizar la gestión de impuestos de multinacionales y compañías que operan en distintos mercados. Los comienzos fueron complicados; generar confianza en este sector no es sencillo, pero lo lograron. Ahora mismo, firmas de todo el mundo gestionan con su tecnología obligaciones de facturación electrónica, impuestos y datos fiscales. La venta es la recompensa a todo el esfuerzo de los últimos años y su líder lo ha tenido claro: tenían que ser recompensados todos los implicados.