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Hantavirus

El día a día a bordo del barco MV Hondius tras el brote de hantavirus: confinados en camarotes y acceso limitado a cubierta

La vida en el crucero con un brote de hantavirus: encerrados en sus camarotes y con limitaciones en cubierta para tomar el aire.

Los pasajeros del crucero MV Hondius están tranquilos pese a los casos de hantavirus detectados. No es un crucero tradicional, es un buque de expedición, motivo por el cual tiene estrictos protocolos de seguridad e higiene. Dos españoles que estuvieron allí lo confirman. "Las medidas de seguridad y de higiene es el primer protocolo que nos hicieron al entrar al barco", asegura Pascual Fernández, un expasajero.

Los pasajeros se encuentran aislados, confinados en sus habitaciones. La comida se lleva a los camarotes, algunos de ellos con terraza. "Son terrazas amplias. Todo el barco tiene terrazas alrededor donde puedes salir a tomar el aire y el freso", indica Pascual.

Pueden subir a cubierta en ciertos momentos al día para tomar el aire. Sin embargo, las zonas comunes, como el restaurante y los salones, están cerrados.

En las excursiones a tierra todo lo que salía y entraba en el barco era inspeccionado. "Nos analizaron todos los equipos de buceo para verificar si no teníamos ningún virus, ninguna pelusita de ningún animal doméstico", asegura.

Así lo viven los pasajeros

Dentro del barco, hay mucha inquietud también. Los pasajeros y la tripulación llevan más de un mes atrapados a bordo, con la incertidumbre sobre el peligro que corren y sobre cuándo podrán llegar a tierra firme, o a sus países de origen. Lo que vendía la naviera era aventura, contacto con la vida salvaje. Por eso entre los pasajeros, había biólogos, fotógrafos,… aficionados y creadores de contenido sobre fauna y flora.

Además de un pequeño hospital por ahora tienen suficientes provisiones y víveres.

Santa Elena, un paraíso biológico, geológico y paisajístico

Santa Elena, una aislada isla del Atlántico donde hizo escala el crucero MV Hondius y en la que se desembarcó el cuerpo del primer fallecido por el brote de hantavirus, es un enclave de extraordinaria riqueza biológica, geológica y paisajística. Este rincón atrae a viajeros que buscan naturaleza en estado puro y destinos alejados de las rutas masificadas.

Con más de 500 especies endémicas y un bosque nuboso, la isla destaca por su singular patrimonio natural. A ello se suman las extensas áreas marinas protegidas que la rodean, con una superficie comparable a la de Francia, donde únicamente se permite la pesca sostenible a pequeña escala, según su oficina de turismo.

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