Galicia
La mujer aprovechó que entraba en el domicilio de sus víctimas para realizar labores de cuidado y limpieza y acabar llevándose joyas por valor de más de 7.000 euros.
Los casos en los que se aprovecha la vulnerabilidad de la víctima son especialmente difíciles de entender. En este caso, se trata de una mujer que entraba en casa de personas mayores para cuidarlas. Les ayudaba en sus necesidades diarias y realizaba labores de limpieza, pero, además, según considera la Policía Nacional, iba más allá. Habría sustraído de estos domicilios del entorno de Vigo joyas por valor de más de 7.000 euros.
En el transcurso de la investigación fueron localizados varios contratos de compraventa de joyas que permitieron relacionar su actividad laboral con los hechos. Con estas pruebas se pudo imputar a esta persona por los delitos de hurto y estafa. Los hechos tuvieron lugar en el entorno de Vigo y Redondela, en distintos domicilios.
Hablamos de joyas y materiales preciosos cuyos legítimos propietarios habían denunciado su sustracción. Lógicamente, saltaron las alarmas al estar esta persona trabajando en las viviendas, pero dar con los contratos de venta de estas piezas ha sido la pista definitiva.
En los establecimientos de compraventa fueron localizados cinco anillos de oro valorados en 3.200 euros, además de dos pares de gemelos tasados entre 700 y 1.200 euros, un pendiente de oro por valor de 450 euros y una cadena cuyo valor asciende a 2.200 euros.
Por suerte, los agentes pudieron recuperar varias de las piezas, que fueron devueltas a sus propietarios. La mujer ha sido detenida y tendrá que responder por los delitos cometidos.
También tendrá que responder otra mujer que está siendo investigada por unos hechos similares, en este caso en residencias de mayores de Santiago y Teo. En esta ocasión, es la Guardia Civil quien imputa a una vecina de Santiago, de 45 años, el robo continuado de joyas durante los últimos tres años. Joyas que revendió por valor de 12.000 euros. Eso, al menos, es lo que se sabe hasta el momento, porque no se descartan nuevas denuncias.
Lo peor, si cabe, en este caso es que hablamos de personas con necesidades especiales de protección y un alto grado de dependencia, por lo que requerían cuidados especializados y que, además, recibían por parte de esta mujer un trato degradante y abusivo, con un claro menosprecio a su dignidad.
Además de los delitos de hurto continuado, la detenida tendrá que responder también por delitos de malos tratos a personas de avanzada edad y dependientes.
La Guardia Civil ha destacado, en este caso, la absoluta implicación y colaboración de la dirección de la residencia donde se interpuso la primera denuncia. La institución puso todos los medios precisos para resolver el caso a la mayor brevedad posible y lograr que esta persona responda por sus hechos.
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