Crisis migratoria
Cinco semanas después de la crisis migratoria, la inseguridad en las calles de Ceuta continúa
Los ceutíes conviven con peleas y colapso en los servicios públicos.Se quejan de que miles de migrantes siguen deambulando, malviviendo en las calles mientras la policía pide más medios para filiarlos.
Los agentes dicen que si no llegan refuerzos, las labores de identificación pueden durar muchos meses. Por el momento, hay sólo veintiocho policías trabajando cada día para registrar a esos inmigrantes.
Hoy algunos vecinos de Ceuta han tratado de paralizar la instalación de un espacio de acogida a 900 inmigrantes junto a una escuela infantil, donde el inicio del curso se ha retrasado hasta el 28 de Septiembre.
Un centro que acoge a unos 200 niños de 0 a 3 años
Algunos incluso han pasado la noche allí. Y esta mañana, pese a estar vallada la zona, varios vecinos han entrado en el solar en un último intento de que no se levante un campamento para inmigrantes junto a la escuela infantil y lo han logrado. "Esto va a seguir", nos dice una vecina. "El asentamiento este lo van a hacer". Otra madre de familia dice que se "siente impotente". Con pena y frustración, añade otra.
No es la única protesta contra la instalación de asentamientos para migrantes. El miércoles decenas de vecinos salieron a la calle contra otro espacio que el gobierno plantea construir en el Muelle de Poniente del puerto, junto a dos núcleos de población.
Desde Save the Children piden "garantizar que los niños y niñas ceutíes puedan volver con normalidad y tranquilidad a las aulas". En la ciudad hay al menos 1.600 menores inmigrantes para escolarizar.
Un hartazgo que afecta a todos. También a los que esperan fuera de Loma Colmenar para conseguir plaza. Uno de ellos es Ousman que nos dice que "prefiere estar dentro y no fuera como unos sintecho". Allí tienen comida que prepara la "luna blanca" de Ceuta. Más de tres mil raciones al día, pero el dinero se acaba. Nos dicen que ayer por ejemplo se terminó la ayuda del polígono industrial.
Una ayuda más que necesaria. Parte de ella también ha llegado a la carpa que acoge a mujeres y niños en la barriada del Príncipe. Ellas esperan a ser trasladadas a la Hípica, el principal asentamiento femenino todavía desbordado.
"Estamos desde el lunes esperando que se lleven a las niñas", nos dice un voluntario.
La realidad es que el colapso continúa en los hospitales donde los médicos siguen quejándose que "son muy pocos facultativos", que les falta personal. Dicen que atienden en el servicio de urgencias casi al doble de la población.
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Algo parecido ocurre con los servicios de limpieza. Un operario nos dice que "lo recogieron todo y que otra vez han vuelto a hacer casetas". Y mientras, algunos hoy mismo siguen intentando cruzar a nado a España.