sociedad Sucesos

CHANCLAS

Las chanclas conquistan el verano, pero los podólogos ponen límites: "No son para caminar dos horas"

"Chancla sí, pero para la playa o la piscina; no para un paseo largo", resume la podóloga Lara Lorenzo.

Apenas hacen ruido al caminar, pero están por todas partes. En los paseos marítimos, entre terrazas, heladerías, piscinas y playas, las chanclas vuelven a ser las grandes protagonistas del verano. De dedo, de pala, de goma, de cuero, planas, con plataforma o con una ligera cuña. Con ellas se pasea, se hacen recados, se sale a tomar algo e incluso hay quien asegura que podría llevarlas todo el año. Son, para muchos, el calzado oficial de las vacaciones.

"Es lo más cómodo que puedo ponerme. Estoy deseando que llegue el verano para usarlas y, si pudiera, también las llevaría en invierno", comenta una turista mientras pasea junto al mar. Unos metros más adelante, dos jóvenes coinciden en que forman parte de su día a día. Uno de ellos va un paso más allá: "Las uso para todo. Para salir, para ir a tomar una caña o para dar un paseo".

La escena se repite una y otra vez. Las chanclas han dejado de ser un calzado reservado para la playa y se han instalado en la rutina estival. Sin embargo, esa comodidad tiene un límite.

"Aumenta el riesgo de fascitis"

"Las chanclas son cómodas y frescas, pero utilizarlas durante todo el verano puede acabar pasando factura", advierte Lara Lorenzo, podóloga de la Clínica Podológica De Saúde. "Al no sujetar el pie, los dedos tienen que hacer un esfuerzo constante para evitar que la chancla se escape. Ese gesto repetido puede favorecer los llamados dedos en garra. Además, la falta de amortiguación sobrecarga la fascia plantar y aumenta el riesgo de fascitis. Y, como el talón queda libre, también existe más inestabilidad y más posibilidades de sufrir una torcedura".

No todo el mundo, sin embargo, se rinde a este calzado. Carolina es una de las excepciones. "No las uso porque el pie me resbala, siento que me puedo caer y el calzado plano me resulta muy incómodo". Otra mujer explica que aprendió la lección después de sufrir una fascitis plantar. Desde entonces solo se las pone para ir y volver de la playa.

La recomendación de los especialistas va precisamente en esa dirección. Las chanclas cumplen perfectamente su función en trayectos cortos, para acceder al arenal o a la piscina, pero no están diseñadas para caminar durante horas.

Un hombre lo resume con humor mientras sostiene las suyas en la mano. "Para bajar al arenal son perfectas. Pero si voy a pasear o quiero hacer el récord de pasos, me pongo unas zapatillas deportivas". Sin saberlo, coincide plenamente con los podólogos.

"Chancla sí, pero para lo que fue concebida", concluye Lara Lorenzo. "Si vamos a caminar durante mucho tiempo, lo recomendable es utilizar un calzado cerrado, con buena sujeción y amortiguación. El pie lo agradece y evitamos muchas lesiones".

Porque, aunque cada verano las chanclas vuelven a imponerse como un símbolo de vacaciones, los especialistas recuerdan que la moda y la comodidad no siempre caminan de la mano. A veces, basta cambiar de calzado para evitar que el recuerdo del verano termine siendo una visita al podólogo.

Puedes ver el informativo completo 'Noticias Fin de Semana' en Atresplayer.