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Canarias detecta un cambio en la ruta migratoria con más salidas desde Gambia y viajes de hasta 2.000 kilómetros

Un informe impulsado por el Gobierno regional alerta del desplazamiento de los puntos de partida hacia países al sur de África y reclama anticiparse a los movimientos migratorios.

Imagen de archivo de migrantes en Gran Canaria EFE

Las rutas migratorias hacia Canarias están cambiando. Cada vez más embarcaciones parten desde países situados más al sur de África occidental, como Gambia, Guinea o Guinea-Bisáu, una transformación que está alargando los trayectos y aumentando los riesgos para quienes intentan alcanzar el Archipiélago.

Esa es una de las principales conclusiones del informe “Ruta Atlántica, Sahel y Canarias”, elaborado por Islas Responsables Lab (IRLab) y el Instituto Español de Análisis Migratorio (IEAM), y presentado este martes por el Gobierno de Canarias.

El estudio advierte de una progresiva reconfiguración de los corredores migratorios y señala que algunas embarcaciones que salen desde Gambia pueden afrontar recorridos cercanos a los 2.000 kilómetros antes de llegar a las costas canarias.

Los expertos consideran que este fenómeno obliga a ampliar el análisis sobre la migración más allá de las cifras de llegadas. De hecho, recuerdan que hasta el pasado 31 de agosto habían llegado a Canarias 5.163 personas por vía marítima, frente a las más de 12.000 registradas en el mismo periodo del año anterior, una caída del 57%.

Sin embargo, el informe subraya que ese descenso no implica necesariamente una reducción del fenómeno migratorio. Según sus autores, una menor llegada de embarcaciones puede estar vinculada a una mayor contención de las salidas, al desplazamiento de las rutas o a la aparición de trayectos menos visibles para los sistemas de vigilancia.

El viceconsejero del Gabinete de la Presidencia, Octavio Caraballo, sostuvo que "no basta con contar cuántas personas llegan", sino que resulta imprescindible entender por qué salen de sus países, desde qué lugares lo hacen y cómo evolucionan las rutas.

Entre las propuestas recogidas en el documento figura la creación de un sistema de alerta temprana que permita detectar cambios en los corredores migratorios y mejorar la capacidad de anticipación de las administraciones.

Además, los autores defienden reforzar la cooperación con los países de origen y tránsito y combinar las actuaciones de seguridad contra las redes que facilitan estos desplazamientos con políticas de desarrollo, formación y movilidad regular.

El informe también reivindica el papel de Canarias como espacio de referencia para el análisis de las migraciones entre África occidental y Europa, aprovechando la experiencia acumulada por las Islas durante años en la gestión de la llamada ruta atlántica.