Congelación óvulos
El boom de la congelación de óvulos para retrasar la maternidad
Según el último informe de la Sociedad Española de Fertilidad (SEF), casi el 80 por ciento de las mujeres preserva sus óvulos por cuestiones laborales o sociales.
Congelar óvulos ya no es una decisión excepcional. Casi el 80% lo hace porque quiere preservar su fertilidad y aplazar la maternidad para más adelante. Ya sea mientras desarrollan su carrera laboral o mientras buscan estabilidad personal. “Las mujeres tenemos un tiempo y cuando no te puedes decidir, está muy bien esta opción”, nos explica una joven. “Es una forma de tener un seguro, un colchón”, dice otra.
Es medicina preventiva reproductiva. "Es, de alguna forma, pensar en el futuro por si hace falta que, probablemente luego no la haga”, señala Rufino García-Otero, director médico de Embryocenter. Este ginecólogo recuerda que, con la edad, las mujeres van perdiendo calidad ovacitaria y, por eso, es recomendable hacerlo antes de los 35 años.
El tratamiento comienza con una estimulación hormonal durante unas dos semanas para que los ovarios produzcan varios óvulos. Después, mediante una intervención sencilla y ambulatoria, los especialistas los extraen y los conservan congelados a muy bajas temperaturas.
"En 15 días puede estar ya hecha la extracción de óvulos en quirófano y la congelación de esos óvulos a 196 grados. Es un proceso rápido, de quince días", explica Silvia García del Castillo, directora de Laboratorio. Una vez vitrificados pueden mantenerse durante años, sin perder su calidad ni las probabilidades de éxito.
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El precio del proceso ronda de media los 3.000 euros, a lo que hay que añadir el coste anual de conservación. No garantiza un embarazo, pero sí da tiempo a aquellas que no quieren renunciar a ser madres en el futuro.