Crisis migratoria
El balance de la situación de Ceuta un mes después: colapso, indignación y hartazgo de los ceutíes
Un mes después de la entrada masiva de migrantes a Ceuta, la ciudad sigue muy lejos de recuperar la ansiada normalidad. Con el sistema de acogida al límite, cientos de personas viviendo en la calle y una creciente tensión política y social, la crisis continúa sin una solución clara.
Dos días antes de la entrada masiva, el presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, ya lo había advertido al Gobierno central y hablaba ya de una situación de "colapso". Tras el cruce de la frontera, muchos de los migrantes emprendieron el camino de vuelta, pero otros tantos siguen haciendo vida en la calle.
La crispación no ha dejado de crecer en estas semanas. El Gobierno central no puso en funcionamiento el mando único hasta el martes de la semana pasada y también se ha conocido la denuncia de 16 agresiones sexuales. El presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, se ha negado a facilitar polideportivos y otros emplazamientos elegidos por el Gobierno porque cuentan con baños y duchas. Vivas ha expresado fervientemente: "Si intentan usarlos, van a tener que sacarme a mí de ellos". El pasado viernes, el mando único aprobó un listado de espacios para la reubicación de los migrantes.
El Partido Popular ha llegado pedir el confinamiento de Ceuta por el contagio de "enfermedades infecciosas" ya que se han conocido varios casos de sarna entre los militares, que ellos mismos atribuyen a la falta de higiene.
Por su parte, el Gobierno afirma que actualmente hay unos 2.000 menores en el sistema de acogida de Ceuta y 500 de ellos son niñas y adolescentes. Este último grupo será trasladado a la Península, así como el resto que será repartido entre las diferentes comunidades autónomas. Esto ha provocado que haya un claro debate entre Gobierno y oposición.
Helena Maleno, periodista, investigadora y defensora de los derechos humanos afirma: "Todavía no se está garantizando el acceso a la ayuda humanitaria, no se está pudiendo proteger a todos los niños y a todas las personas demandantes de asilo. Hay un fracaso del sistema y un abandono de las autoridades".
El resultado: una nueva crisis política
La crisis migratoria ha dado como resultado una crisis política de primer nivel. Dos días después de la avalancha masiva de migrantes, el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska no dudó en afirmar que la crisis "estaba resuelta". El jueves 27 de agosto, el ministro de la Presidencia y de Justicia, Félix Bolaños, reconoció que no se había recuperado la normalidad y que aún quedaba un largo camino por recorrer. Aunque lo que más llama la atención es la confrontación de versiones sobre el papel del CNI en esta causa por parte de Interior y Defensa.
Esta estrategia de política migratoria no ha conseguido frenar las llegadas irregulares, todo lo contrario. En Ceuta, se han multiplicado por cinco entre los años 2021 y 2025. Y sólo en 2026, sin contar la entrada masiva, han sido 4.182 personas las que han cruzado las fronteras españolas ilegalmente.
Situación de colapso y violencia
Algunos grupos organizados han bloqueado el reparto de comida en la playa del Trampolín, además de agredir a periodistas y ciudadanos musulmanes. Uno de los atacados fue un periodista que necesitó ser protegido por agentes de la Policía Nacional. Los agresores le amenazaron con seguirle hasta que se fuera de la ciudad y no es el primer incidente que sufre un compañero de profesión.
La ciudad sigue sin recuperar la normalidad y vive con un sistema de acogida colapsado. Muchas voces son críticas con el gobierno asegurando que las iniciativas llegan tarde.
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Una vecina ceutí explica: "Es una pesadilla vivida por todos. Ellos venían con una idea y ahora se irán dando cuenta que no es con la que venían. Pero ellos no se quieren ir y nosotros tampoco podemos vivir así". Otro vecino asegura: "En la ciudad de las cuatro culturas, con alrededor de 84.000 habitantes acostumbrados a la convivencia pacífica […] la situación ha sobrepasado todos los límites".