IMPORTANTE IMPRECEDENTE

Anulada una deuda de 1.200 euros de una mujer por ser analfabeta

El abogado ha demostrado con un certificado en el que se establece que la mujer comenzó a recibir clases de alfabetización tres meses después de firmar el contrato con la tienda, por lo que en esa época no sabía leer.

Dice el juez que esa anciana era analfabeta y por eso era imposible que conociese las condiciones del contrato.

Como ella, en total, en nuestro país, hay más de 600.000 personas que no saben leer ni escribir. Para todo ellos, este caso podría sentar un importante precendente.

Una mujer, analfabeta, quería comprar una nevera en un centro comercial y ella comentó que podía pagarlo a plazo, por lo que le pidieron que firmara unos papeles. Ella firmó pese a que comentó que ella no sabía ni leer ni escribir. Incluso ni sabía el precio de lo que compró.

El abogado de oficio la demandada, Fernando Cumbres, ha acreditado que era imposible que ella hubiese comprendido lo que firmaba porque era analfabeta.

En abril de 2018 la empresa financiera presentó una demanda para reclamarle 1.157,57 euros. Dos meses después, el juzgado determinó que las cláusulas del contrato eran abusivas y rebajó la cantidad a 966,66 euros. Sin embargo, el letrado decidió recurrir y se abrió juicio oral.

El abogado ha demostrado con un certificado que se establece que la mujer comenzó a recibir clases de alfabetización tres meses después de firmar el contrato con la tienda, por lo que en esa época no sabía leer.

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