sociedad Sucesos

Accidente trenes Toledo

Antonio García, farmacéutico de Urda: "Cuando llego a la cabina del AVE no había cabina, era un amasijo de hierros, cadáveres y gente moribunda"

El farmacéutico de Urda fue una de las primeras personas en llegar al lugar del accidente ferroviario entre el AVE y el Iryo y ha relatado las terribles escenas que se encontró allí.

Amanece en Urda, Toledo, y la tragedia ferroviaria ocurrida el miércoles cuando un AVE embistió a un Iryo a primera hora de la mañana, con un saldo de al menos 68 fallecidos y decenas de heridos, aún se siente como una pesadilla, una pesadilla muy real. La pequeña localidad de Urda se ha visto marcada por una tragedia terrible, una localidad que se ha volcado con los heridos y los familiares de las víctimas.

Una de las primeras personas que llegó este miércoles al lugar del accidente fue el farmacéutico de Urda, Antonio García, quien ha relatado en Más de uno, con Rafa Latorre, las dantescas y dramáticas escenas con las que se topó al llegar al lugar del accidente ferroviario en Toledo.

"Mi hija, cuando terminaba de desayunar, a las 9:10 me dice: 'Papá, ha habido un accidente en la estación de Urda'. Entonces le digo: '¿Pero, en serio?'. Cogí el coche sin despedirme y me marché rápidamente para allá y cuando llegué apenas había allí coches. Aparco el coche, voy caminando hacia la cabina del AVE y, conforme iba avanzando, voy viendo a más accidentados y de mayor gravedad", explica Antonio García en Más de Uno.

"Uno de ellos se estaba despidiendo de su mujer y de sus hijos"

"Cuando llego a la cabina del AVE, a la hipotética cabina del AVE porque allí no había cabina, era un amasijo de hierros, cadáveres y gente moribunda, lo cual me produjo una sensación horrorosa. Intenté calmar un poco a la gente pero ante mi impotencia de estar solo qué podía yo hacer allí... Me impactó mucho el testimonio de un moribundo. Estaban los cadáveres y los moribundos allí amasados con los hierros. Uno de ellos se estaba despidiendo de su mujer y de sus hijos. Las últimas palabras que dijo fueron 'Dios es bueno'", relata el farmacéutico de Urda.

Antonio García continúa con su durísimo relato y recuerda como se llegó a derrumbar ante lo que estaba viendo en esos momentos.

"Cuenta me levanto, me doy media vuelta y me encuentro a otro señor de pie con un brazo cortado pidiendo suavemente una ambulancia. Me derrumbé y creo que llegué a llorar. Me vine rápidamente a la farmacia a coger todo lo que podía de gasas, sueros, calmantes y volví allí y cuando volví, ya la autoridad había tomado ya cartas en el asunto. Me indicó que fuera para otro lado, donde estaba el Iryo, y allí la tragedia no era menor. Allí encontré a un vagón empotrado dentro de otro. Parece imposible que un vagón se pueda meter dentro de otro, pero allí estaban", recuerda Antonio García.

"Ha sido un día verdaderamente trágico y no le deseo a nadie ni siquiera verlo... La asistencia sanitaria fue perfecta, vinieron muchísimos helicópteros y ambulancias; yo creo que se trabajó bastante bien", señala el farmacéutico de Urda sobre la labor que se realizó sobre el terreno.

Por último, Antonio García admite que sigue "asumiendo el trauma de ayer" y que "no le deseo a nadie ni siquiera verlo".

"Yo lo que no entiendo respecto a esto, habrá que buscar responsabilidades por supuesto, pero no entiendo como el orgullo de la alta velocidad española se está desmoronando. Hay un sistema que no funciona, cuando faltaban 25 kilómetros para impactar hubiera dado tiempo para parar ese AVE que venía a impactar contra el Iryo. El Iryo no arrancaba, creo que el sistema LZB no le funcionó al piloto del Iryo y yo creo que ella sentía que iba a ser una tragedia hasta momentos antes. Me imagino su depresión cuando lo estaba percibiendo ya", concluye el farmacéutico de Urda.