Radiografía jóvenes
El informe Jóvenes españoles 2026 de la Fundación SM revela un cambio profundo en los valores de la juventud: más centrados en el bienestar personal, con mayor desconfianza política y un aumento de las dificultades para construir su proyecto de vida.
La juventud española ha reordenado sus prioridades. La salud (75%), la familia (71,8%) y ganar dinero (59,7%) encabezan la lista de lo más importante en sus vidas. También gana peso el ocio (56,2 %).
En contraste, pierden relevancia valores más idealistas como la igualdad social, el medioambiente o la igualdad de género. Este giro refleja una tendencia hacia posiciones más individualistas, vinculadas a la incertidumbre económica y a las dificultades para emanciparse.
La familia sigue siendo un pilar clave, especialmente como apoyo económico y emocional ante el elevado coste de la vivienda y la precariedad laboral.
Para los jóvenes, el futuro se mide en términos materiales. Tener un buen empleo es el principal factor de felicidad (20,24 %), seguido de disponer de vivienda propia (14,3 %) y contar con dinero (14,13 %). Sin embargo, la mayoría percibe grandes obstáculos para lograrlo: puntúan con un 6,7 sobre 10 la dificultad de acceder a una vivienda, y con más de 6 la de independizarse o formar una familia.
Otro de los datos más llamativos es el creciente desencanto político. El 68 % de los jóvenes se muestra poco o nada satisfecho con la democracia, y el apoyo al sistema ha caído hasta el 60 %. Además, casi la mitad considera que en ocasiones es necesaria “mano dura” o incluso valora positivamente regímenes autoritarios para mantener el orden.
En paralelo, se consolida un desplazamiento ideológico hacia posiciones más conservadoras, especialmente entre los hombres jóvenes.
Las redes sociales se han convertido en una fuente clave de información política. Más de la mitad de los jóvenes sigue a influencers, y entre ellos, el 32 % reconoce haber cambiado de opinión tras escuchar sus mensajes.
Y aunque son conscientes de la desinformación, confían menos en su capacidad para identificar contenidos fiables.
El estudio también evidencia desigualdades educativas: el 35 % de los jóvenes con padres universitarios accede a estudios superiores, frente al 18,4 % de quienes provienen de entornos menos favorecidos. Además, el 61% afirma haber sufrido algún tipo de discriminación en el último año, principalmente por su apariencia física o género.
La religión y la espiritualidad ganan peso, alcanzando su nivel más alto en décadas (38,4 % la considera importante), aunque con formas más flexibles y personalizadas. Aparecen otras creencias como las artes mágicas, el karma o las energías curativas.
En el tiempo libre, predomina el ocio digital y en casa, mientras disminuye la vida nocturna. Aun así, la lectura se consolida: seis de cada diez jóvenes leen a diario o varias veces por semana.
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