SALUD MENTAL
La salud mental de niños y adolescentes se deteriora a gran velocidad y las cifras ya alertan a los especialistas y a las familias: más de 6.400 menores pidieron ayuda en 2025.
Hay datos que no admiten discusión, y este es uno de ellos. Las conductas suicidas en menores se han disparado un 575% desde antes de la pandemia, según el último informe de la Fundación ANAR. Solo en 2025, más de 6.400 niños y adolescentes pidieron ayuda con la idea de quitarse la vida.
Detrás de esa cifra hay una realidad mucho más dura: cada día, los profesionales de ANAR atienden una media de 17 llamadas o mensajes de menores en situación de riesgo. Y no se trata solo de pensamientos. En 1.405 casos ya había intento, con método y planificación.
Además, no solo aumentan los casos, también su gravedad: más del 80% son situaciones graves y en muchos casos se prolongan durante meses o incluso años. Para la Dra. Ana Gálvez Andrés, psiquiatra en menteAmente, uno de los factores que más preocupa es el impacto del entorno digital: "La digitalización tan acelerada desde la pandemia ha cambiado la forma en la que interaccionamos con la realidad y con los demás".
El problema no es solo el tiempo frente a la pantalla, es lo que ocurre dentro de ella. "Una exposición masiva de los pequeños a las pantallas tiene que ver con un aumento de los problemas de conducta a nivel emocional, con retrasos del lenguaje o del aprendizaje", explica la psiquiatra. En el caso de los adolescentes, el abuso de las pantallas va más allá: "Se ha relacionado con conductas adictivas, aumento de ansiedad, depresión y exposición de contenidos inadecuados para la edad como puede ser la pornografía o los estereotipos de belleza que no se corresponden con la realidad", añade la Dra. Gálvez.
No se trata solo del tiempo de pantalla. Hablamos de exposición a contenidos violentos, acoso, presión social o adicción digital. Muchos menores no diferencian bien entre lo real y lo que ven en internet, y eso influye directamente en su bienestar emocional. "Nuestros hijos necesitan interaccionar con la realidad, no solo con el mundo virtual", resume la psiquiatra.
Los expertos insisten en que muchas veces las señales están ahí, pero no siempre se reconocen a tiempo. La Dra. Gálvez apunta a varios indicadores claros: "Cambios drásticos en la conducta, aislamiento social, dejar de hacer actividades que les gustaban, conductas de riesgo o consumo de sustancias, o hablar de la muerte de forma frecuente".
También advierte de un síntoma que suele pasar desapercibido: "Un aumento muy importante de la irritabilidad. La depresión en niños y adolescentes no se expresa la mayoría de veces con tristeza".
Las cifras dibujan una realidad incómoda: cada vez más menores necesitan ayuda urgente para gestionar lo que sienten. Y muchos lo hacen cuando ya están al límite. Ante este escenario, la prevención es clave, y empieza en casa: "Estar presentes, responder adecuadamente, que exista un diálogo en casa". Los especialistas coinciden en la importancia de actuar antes: escuchar, detectar señales y, sobre todo, no minimizar lo que les ocurre.
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