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Otoño, tiempo de setas y de riesgos: las claves para evitar las venenosas

Dos setas casi idénticas pueden esconder una diferencia mortal. Expertos del Gorbeia revelan por qué una cesta llena puede salir cara y qué debemos saber antes de salir al monte.

La época otoñal lleva a nuestros montes a miles de personas que buscan esos manjares que afloran gracias a la combinación de lluvia, humedad y temperaturas suaves.

La sobreafluencia es uno de los grandes problemas para la fauna y la flora pero existe otro que cada año provoca hospitalizaciones y cuadros médicos severos: las intoxicaciones alimentarias por ingesta de setas venenosas.

La falta de conocimiento y la temeridad de muchos pone en riesgo a muchas personas cada año. ¿Sabemos diferenciaR una seta comestible de una tóxica y desechar aquellas que nos causan dudas? Para resolver esas preguntas acudimos a expertos de la reserva micológica del Gorbeia, en Alava.

José David Fernández es el director del parque micológico y lleva muchos años dando cursos de formación para excursionistas y futuros seteros. "El conocimiento y la experiencia son los únicos que pueden darnos la seguridad de que lo recojamos y después comamos, no nos va a hacer daño", nos cuenta. La prudencia es también un factor fundamental y “lo que no se conoce no se come”.

Sólo el “10% de las setas de nuestros montes son comestibles o tienen algún valor gastronómico; otro 10 por ciento son tóxicas y muchas mortales, y el resto tienen un menor grado de toxicidad o ningún valor, es como comer cartón”. La toxicidad nunca es por tocarlas o por contacto físico, su peligro llega por la ingesta, y recoger y comer alguna seta que no se conoce hace duplicar el riesgo.

José David nos muestra dos setas casi idénticas. Una es mortal y la otra es comestible pero no de un gran valor gastronómico. "¿De verdad compensa afrontar el riesgo? Es mejor solo recoger aquellas setas que conozcamos bien, las que sean perfectamente reconocibles y merezcan la pena", sentencia.

Y ante tanto riesgo los expertos también piden que no se esquilmen los montes y después se pregunte si lo recogido es comestible: "Llenar la cesta de setas sin saber si vas a poder comer siquiera una es absurdo y muy dañino para la fauna y la flora de nuestros montes. Pedimos que no se arranquen, porque dañan el epitelio que es el ser vivo que se encuentra en nuestros bosques y que genera el crecimiento micológico. Hay que ser respetuoso además de precavido".