INFECCIONES OCULARES
Los oftalmólogos alertan de infecciones oculares tras el verano: "Bañarse con lentillas es un factor de riesgo"
Los especialistas alertan especialmente de la queratitis por Acanthamoeba, poco frecuente pero capaz de dejar secuelas y comprometer la visión.
El verano empieza a quedar atrás, pero todavía quedan días de playa, piscina y baños. Y también consultas de personas que durante estos meses han mantenido un hábito tan cotidiano como ponerse las lentillas y meterse en el agua con ellas.
Para muchos usuarios no supone ningún problema. Algunos lo hacen por comodidad; otros, simplemente, porque desconocen que las lentes de contacto y el agua no son una buena combinación. "Yo sí me baño con ellas", reconoce una bañista en Porto do Son. Otra cuenta que lo hace tanto en el mar como en la piscina y admite que no sabía que estuviera desaconsejado.
Los oftalmólogos, sin embargo, son claros. "En verano notamos un aumento de consultas por urgencias, sobre todo por queratitis infecciosas, es decir, infección de córnea", explica Anastasia Sachkowskaya, oftalmóloga del Hospital Universitario de Ourense. En su hospital, señala, también observan más pacientes usuarios de lentes de contacto.
El riesgo está en el agua. Puede contener microorganismos que, al quedar atrapados entre la lente y la superficie del ojo, encuentran una vía para entrar en contacto con la córnea y provocar una infección.
Una de las más conocidas es la queratitis por Acanthamoeba. Es poco frecuente, pero puede ser grave. Este microorganismo puede encontrarse en el agua y aparece con mayor frecuencia en aguas dulces estancadas. Por eso los especialistas recomiendan evitar especialmente el contacto de las lentillas con este tipo de agua.
Pero el riesgo no está únicamente en dónde nos bañamos. También importa cómo se manipulan y conservan las lentes. "Uno de los mayores factores de riesgo es la mala higiene de las lentillas", advierte Sachkowskaya. Utilizar agua en lugar de las soluciones específicas, manipularlas con las manos sucias o mantener un estuche deteriorado o mal higienizado son prácticas que pueden favorecer una infección.
La recomendación es sencilla: quitarse las lentillas antes de entrar en el agua. Mar, piscina, río, jacuzzi o ducha. Para quienes necesitan corrección visual mientras nadan existen alternativas, como las gafas de natación graduadas.
El problema es que la advertencia todavía no está tan interiorizada entre los usuarios. Una pareja reconoce que desconocía las posibles consecuencias. Otra mujer nos explica que conoce a personas que se bañan habitualmente con lentillas. También hay quien prefiere directamente las gafas porque no le gusta estar poniéndose y quitándose las lentes de contacto.
La recomendación de una especialista
Es importante prestar atención a los síntomas después de haber estado en contacto con el agua. "Ante cualquier signo de alarma, como puede ser enrojecimiento, dolor o visión borrosa, aconsejamos acudir al médico de cabecera o al PAC para una exploración oftalmológica", señala la especialista del CHUO.
La prevención también pasa por la higiene diaria: lavarse y secarse bien las manos antes de manipular las lentes, utilizar las soluciones específicas recomendadas y mantener limpio y en buen estado el estuche.
Más Noticias
Septiembre no significa necesariamente el final de los baños. Pero sí puede ser un buen momento para recordar una regla sencilla que los oftalmólogos repiten durante todo el año: las lentillas y el agua no se llevan bien.