Salud

Salud dental

Los dentistas alertan de los efectos de vapear en la salud bucodental

Estos dispositivos causa sequedad que conlleva más caries y genera irritación, inflamación y gingivitis.

Los vapeadores están lejos de ser una alternativa inocua. Su promoción como opción "más segura" que el tabaco ha generado una peligrosa confianza en la población, especialmente en un contexto en el que el consumo de sustancias comienza cada vez a edades más tempranas, incluso antes de los 14 años. Esta percepción minimiza los efectos reales que estos dispositivos tienen sobre el organismo, muchos de ellos inmediatos.

Uno de los principales problemas es la presencia de nicotina en muchos líquidos, que actúa como vasoconstrictor. Esto reduce el riego sanguíneo en las encías, favoreciendo la recesión gingival y aumentando el riesgo de enfermedades periodontales. Estas patologías, si no se tratan, pueden derivar en la pérdida prematura de piezas dentales. Además, el vapeo altera el equilibrio natural de la boca, debilitando sus mecanismos de defensa.

El uso continuado de vapeadores provoca sequedad bucal o xerostomía, al reducir la producción de saliva. Esto elimina una de las principales barreras protectoras frente a bacterias. A ello se suma la viscosidad de los aromas, que facilita que los microorganismos se adhieran al esmalte dental, favoreciendo la aparición de caries, manchas y mal aliento. En los casos más graves, la exposición prolongada a sustancias tóxicas y potencialmente cancerígenas puede aumentar el riesgo de cáncer oral y de faringe, además de afectar al sistema cardiovascular y pulmonar.

Un hábito muy extendido entre jóvenes

La preocupación crece al analizar los datos de consumo. Según la encuesta ESTUDES 2025, el 49,5% de los estudiantes de entre 14 y 18 años reconoce haber utilizado cigarrillos electrónicos alguna vez. El uso es ligeramente mayor entre las chicas (50,5%) que entre los chicos (48,5%), y alcanza su punto máximo entre los 14 y 17 años. Además, estos hábitos suelen ir acompañados de otros consumos: más de la mitad ha ingerido alcohol en el último mes, un 15,5% ha fumado tabaco y un 11,6% ha consumido cannabis.

A pesar de todo, crece la percepción del riesgo. El 57,3% de los jóvenes reconoce que incluso el consumo ocasional de vapeadores tiene consecuencias negativas, un aumento significativo respecto a años anteriores.

El odontólogo Nikita Bogdanov, de la Clínica Arenales, explica que "aunque parezca inocuo, el uso de estos dispositivos causa sequedad que conlleva más caries y genera irritación, inflamación y gingivitis”. Además, lanza un mensaje claro: “El consejo es ser consciente de que es peligroso y evitar tanto fumar como vapear".

Nos enseña imágenes de un paciente adolescente, que hace un alto uso de estos dispositivos. A simple vista se observa una retracción de las encías y una pérdida del esmalte. Estos problemas son difícilmente tratables ya que no es posible recuperar el esmalte perdido y las opciones para este paciente pasan por colocar carillas.

Los especialistas recuerdan que estos hábitos no solo afectan a la salud bucodental, sino que tienen un impacto acumulativo en todo el organismo. De hecho, los dentistas suelen ser los primeros en detectar sus efectos. Por ello, insisten en la importancia de la prevención y la información para evitar que una práctica cada vez más normalizada deje secuelas irreversibles en los más jóvenes.

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