Salud

Insomnio

Un "botón cerebral" del sueño descubierto en peces podría abrir nuevas vías contra el insomnio

Científicos del CSIC descubren en el pez cebra neuronas que ayudan al cerebro a pasar de estar despierto a descansar y que protegen funciones importantes como la memoria.

PecesCSIC

Un equipo internacional de investigadores, con la participación del Instituto de Investigaciones Marinas del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (IIM-CSIC), ha identificado un circuito cerebral hasta ahora desconocido que regula el sueño en el pez cebra, un modelo animal ampliamente utilizado en neurociencia por la similitud de su cerebro con el del ser humano.

Este hallazgo, publicado en la revista Current Biology, podría ayudarnos a entender mejor cómo el cerebro decide cuándo dormir y abrir nuevas vías para tratar el insomnio.

En el cerebro de los peces, los científicos identificaron unas neuronas especiales que producen una molécula llamada Pth4. Esta molécula actúa como un interruptor que apaga las neuronas que mantienen al pez despierto y enciende las neuronas que lo ayudan a dormir.

"Es como si el cerebro tuviera un botón que, cuando se pulsa, hace que el organismo pase de estar activo a descansar", explica Josep Rotllant, investigador del CSIC. "Estas neuronas no actúan solas, sino que se comunican con otras regiones profundas del cerebro usando neurotransmisores que permiten que el cerebro transite de forma progresiva de la vigilia al sueño, en un proceso mucho más dinámico y coordinado de lo que se pensaba", sentencia.

Además, este interruptor se activa especialmente cuando el pez ha estado despierto mucho tiempo, ayudando a regular la necesidad de descanso y protegiendo funciones importantes como la memoria, la reparación de células y el equilibrio energético.

En otras palabras, su cerebro dispone de un sistema que mide cuándo ya es suficiente vigilia y activa automáticamente el sueño, protegiendo funciones vitales.

Aunque los humanos no tenemos exactamente las mismas neuronas, los científicos creen que este descubrimiento muestra un sistema antiguo que compartimos con otras especies, que ayuda a regular el sueño y a conservar energía.

Aunque los humanos no poseen exactamente la misma molécula, los investigadores creen que este circuito refleja un sistema evolutivo antiguo, compartido por distintas especies, que regula el ahorro de energía y el equilibrio del organismo. La comprensión de este mecanismo podría inspirar nuevas estrategias terapéuticas para tratar el insomnio y otros trastornos del sueño.

El estudio, liderado desde el Instituto Tecnológico de California (CalTech), contó con la colaboración de la Universidad Estatal de California, la Universidad de Exeter y el IIM-CSIC.

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